06 agosto 2020
  • Hola

La burra

06 abr 2020 / 03:00 H.
Isabel Bernardo Fernández
Esto son lentejas

Son días de expurgar el pensamiento para no caer en el pesimismo. Las desorbitadas cifras de fallecidos y el aislamiento, me llevan a una rumia peligrosísima de la situación y del silencio, cuyos riesgos se agigantan cuando las comparecencias de Sánchez (l’état c’est moi) y sus mentiras nos ponen a hacer penitencia. En algún momento he llegado a sentirme tan confundida como aquel del Romance de Lobos de Valle Inclán. Un hombre ebrio que, al volver de una feria, fue asaltado por un cortejo de demonios y almas del otro mundo que, arrastrando voces en agonía en la noche de los cipreses, le hicieron preguntarse: ¿Quién me habla? ¿Sois almas en pena, o sois hijos de puta?

Este fragmento valleinclanesco vendría a transcribir lo que pienso cada vez que salen por la tele los sibilinos de la cuadrilla gubernamental. No hubiera querido hacerlo con tales palabrotas, pero, discúlpenme, no hay rabia que al hablar no muerda.

Afortunadamente ayer, la alegría del Domingo de Ramos me lavó de hiel la boca. Hacía tiempo que venía preparando con la imaginación los arreos de la burra. La entrada de Jesús en Jerusalén siempre se hace un relato de esperanza que nos retrotrae a los años más felices de nuestra infancia. Lo hablaba yo hace unos días con Manuel Muiños, tras ver en redes el video de la clamorosa entrada de coches de policía, guardia civil, sanitarios, bomberos... en el recinto de Proyecto Hombre. La santa borrica quiso llegar a este aislamiento en metáfora motorizada y al modo del siglo XXI; y la comunidad de Proyecto Hombre le tendió con gratitud emocionada manos y lágrimas. Yo lo hago desde esta columna Gaceta. El mismo diario que la pasada semana dedicó una página entera, más que a un confinamiento social, a un proyecto de dignidad. Confío en que esta pandemia haga ver a los medios y televisiones que deben dejar de gastar millonadas en golfos y pelanduscas, y montar en la burra a la investigación, la dignidad, la ciencia, la cultura... No son tiempos de populismos y chabacanerías.