31 mayo 2020
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Igea y Casado: dos médicos, dos

22 may 2020 / 03:00 H.
César Lumbreras
La trastienda

Me cuentan que Alfonso Fernández Mañueco, el presidente de Castilla y León, ha dejado la gestión de la crisis del coronavirus en manos de los dos médicos que hay en su Gobierno y que son el “vice” Igea y la consejera de Sanidad, también de la cuota de Ciudadanos, Verónica Casado. Parece una decisión de sentido común: si se trata de un problema sanitario, pues que se ocupen del mismo los que saben de esas cosas tan sensibles. Ahora bien, el resultado final de la gestión no parece ser el más brillante en comparación con los de otras comunidades autónomas. Estamos en el pelotón de los torpes, junto con Madrid y las áreas más pobladas de Cataluña, con Barcelona a la cabeza. Resulta cuando menos curioso que en ese grupo de cola se encuentren, por un lado, las zonas más pobladas y, por otro, una de las Comunidades más despobladas, como la nuestra.

Lo anterior hace que me pregunte, solo es una pregunta, no una afirmación, si Igea y Casado están gestionando bien la crisis. Evidentemente, su labor no es el único factor a tener en cuenta, porque hay otros que también inciden en el resultado final. Pero, insisto, su gestión, que por añadidura es también la de todo el Gobierno presidido por Mañueco, no es de momento, como para tirar cohetes. Quizás el tiempo termine dando la razón a los que defienden una política tan prudente para salir del confinamiento, pero, de momento, los hechos son los hechos: dos médicos al frente de la gestión, y los resultados son los que son, en el pelotón de cola. Me cuentan también que Casado siente un respeto casi reverencial por lo que dicen desde el Ministerio de Sanidad. Eso puede venir de cuando ella fue subdirectora general en este Departamento, con el socialista Julián García Vargas al frente. El problema es que esa época y la actual no tienen mucho que ver. García Vargas pasa por ser uno de los mejores ministros de Sanidad que ha habido en los últimos decenios y, además, entonces ese Ministerio sí que tenía competencias, no como ahora, que es un cascarón vacío de contenido, con un filósofo al frente.

No parece, por lo tanto, que seguir a pie juntillas lo que digan desde el Ministerio de Sanidad, por mucho mando único que tenga, sea la mejor opción. Los bandazos que han ido dando son de órdago a la grande. Nada nuevo por otro lado, si se tiene en cuenta la tónica general del Gobierno y, por ejemplo, lo que hace Pedro Sánchez en asunto tan sensible como el de la reforma laboral, que provocó ayer una crisis generalizada a múltiples bandas.