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Opinión

Quien ganó fue Alcaraz

Solo me queda un consuelo. Algo más de dos terceras partes del electorado español votó a favor de seguir construyendo Europa

Martes, 11 de junio 2024, 06:00

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Que no les engañen. El único que verdaderamente ganó en Europa el domingo pasado fue nuestro Carlitos Alcaraz, que nos hizo más llevadera la soporífera jornada electoral con sus más de cuatro horas de extraordinario tenis en la final de Roland Garros.

Ya saben, esa noche todos hablan de triunfo. Bueno, todos no. El cabeza de lista de Ciudadanos, Jordi Cañas, no pudo ni quiso maquillar el resultado. Sus poco más de 120.000 votos cosechados este 9-J contrastaban con los 2.700.000 que obtuvieron hace cinco años. Sin representación en Europa y sin discurso en España. No encontraron sitio en las dicotomías que impregnaron la campaña: o Feijóo, o Sánchez; o Milei, o Begoña; o ultras, o zurdos; o Israel, o Palestina... De programa, nada.

Quien, sin embargo, se ha desenvuelto como pez en el agua en este polarizado panorama ha sido Alvise Pérez, que ha convertido sus más de 800.000 votos en tres diputados, los mismos que Sumar o que Ahora Repúblicas. Comienza la fiesta, por tanto, para este anti-sistema de extrema derecha, que en Salamanca ha sido votado por más de 5.300 personas convirtiéndose así en la cuarta fuerza política en número de sufragios. Ahí es nada.

Tampoco se ha manejado mal Santiago Abascal en este contexto, gracias también a sus posiciones en materia de política agraria y de inmigración. Ha crecido un 3,4 por ciento con respecto a los anteriores comicios. Pero imagínense lo que hubieran logrado de no haberles salido un molesto grano a su derecha.

Los partidos de extrema izquierda, por su parte, se lo tienen que hacer mirar. No levantan cabeza, fruto de sus erráticas políticas, sus disensiones personalistas y su apego al poder (¿verdad , Yolanda?).

Y llegamos a los dos que siempre ganan, hagan lo que hagan. Resultaba patético escuchar la noche electoral al secretario provincial del PSOE, David Serrada, diciendo: «Nos daban por muertos, pero resistimos». Quizás todavía no se había dado cuenta de que habían perdido más de 21.000 votos en Salamanca, más de 151.000 en Castilla y León y más de 2.100.000 en toda España. Tampoco el secretario general de los socialistas en la región estuvo especialmente brillante. Luis Tudanca vino a decir que el Gobierno español, con su partido al frente, ha demostrado en estas elecciones ser el principal freno a la derecha y a la extrema derecha populista en Europa. Pues menos mal.

Y el PP, ¿qué quieren que les diga? Creo que ahora mismo en Génova hay una sensación extraña. Ya no saben qué hacer para darle a Sánchez una bofetada de las de verdad, de las que suenan. Que España esta hecha unos zorros, no hay duda. Que vivimos en un país sin Presupuestos Generales del Estado y no pasa nada, también es una certeza. Que los casos de supuesta corrupción están acorralando al Gobierno y a su presidente, puede apreciarse día tras día en los medios de comunicación. Que estamos en manos de un narciso peligroso que es capaz de vender a su propia madre con tal de continuar sentado en el sillón de Moncloa, pocos habrá que lo cuestionen. Que veremos un regreso triunfante de Puigdemont a su amada Cataluña, después de haberse reído de todos nosotros, lo saben hasta en China. Da igual. La sola existencia de Vox está condicionando elección tras elección la posibilidad de echar a Sánchez a la bancada de la oposición.

Solo me ha quedado un consuelo. Algo más de dos terceras partes del electorado español votó a favor de partidos que abogan por seguir construyendo Europa. Que en estos tiempos de hartazgo, no es poco.

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