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CORRAL DE COMEDIAS

Fiestas raras, raras, raras

No sé ustedes, pero yo veo unas fiestas absolutamente deslavazadas, sin dirección, sin un sentimientó común que las inspire

Jueves, 7 de septiembre 2023, 06:00

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Si les pregunto cuándo se celebran las ferias y fiestas de Salamanca, seguro que me miran raro. Y, sin embargo, la cuestión no es baladí.

Según el programa municipal, comienzan hoy. No tenemos chupinazo como ocurre en otros muchos sitios. A las cinco de la tarde, simplemente abriremos el mercado medieval en la Vaguada de la Palma y la fiesta comenzará a desbordarse por las calles de la ciudad.

Bueno, realmente la juerga empezó el día 1 con la inauguración de las casetas de la Feria de Día, que este año se han instalado antes porque a partir del día 12 vamos a tener Salamanca colapsada con los actos conmemorativos de la Guardia Real y de la Policía Nacional. No sé si será por los sueldos que piden los camareros o no, pero parece que el modelo se va agotando. Este año hemos pasado de 37 a 25 casetas, aunque se ha hecho un apaño para que la gente pueda pasarlo bien en la zona de Van Dyck, unas calles ya de por sí concurridas cuando se habla de tomar un vino. Y llevamos cinco años sin casetas regionales -que tenían su ambiente- porque el Ayuntamiento las estranguló.

Salamaq, la Agropecuaria de toda la vida, que este año tuvo poco de «maq», también comenzó el mismo día que las casetas. Este hecho no ha gustado a la mayoría de los expositores, que se han quejado de que apenas da tiempo a preparar un stand en condiciones porque las vacaciones de agosto están muy pegadas a la celebración del certamen.

Es decir, que como quien dice llevamos una semana de fiestas y no nos habíamos enterado. Teóricamente ahora viene lo bueno: Los conciertos gratis en la Plaza Mayor. Porque, en realidad, no hay otra cosa. Unos pasacalles, espectáculos de calle que bien podrían verse en el Facyl, un musical en el CAEM, un poquito de teatro en el Liceo, reservamos una tarde para la hípica y pare usted de contar. Vamos, un ambientazo. Sobre todo, a partir del lunes día 11.

Y es que antiguamente al menos los toros coincidían con los días de fiesta. Sin embargo, desde el año pasado, la empresa que organiza los festejos taurinos ha decidido concentrar las corridas en dos fines de semana. Business is business. Y ya pocos recuerdan aquellas tardes de fiesta que se daba a los trabajadores del comercio y de muchas empresas salmantinas para que pudieran asistir a La Glorieta.

Hay intentos de generar ambiente festivo del de verdad. Este año, por ejemplo va a haber una suelta de vaquillas en la plaza de toros el domingo día 17 a las once y media de la mañana. Una actividad muy popular. Lástima que en teoría ya habrán acabado las fiestas.

Y el Blocco Charro, la asociación cultural de percusión afrobrasileña que nos ameniza con batukadas cada vez que pueden, volverá este año a intentar que los grupos de amigos monten sus propias peñas y participen con camisetas de colores en un pasacalles festivo este sábado por la noche. Competirán con Malú, que a la misma hora pisará el escenario de la Plaza.

No sé ustedes, pero yo veo unas fiestas absolutamente deslavazadas, sin dirección, sin un sentimiento común que las inspire. Aquí cada uno hace la guerra por su cuenta. Y al Ayuntamiento tampoco parece preocuparle demasiado. Lo raro es que quién más, quién menos va al pueblo donde nació o de donde proceden sus padres y disfruta de unas fiestas que con una verbena, unas vaquillas y una comida popular tienen el programa hecho. Y el personal se lo pasa pipa sin necesidad de grandes presupuestos.

Como diría Papuchi, este año tenemos unas fiestas raras, raras, raras.

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