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CORRAL DE COMEDIAS

El Bloque charro

Cuando tienen que seguir al líder se parecen a esos lemmings que hemos visto lanzarse en masa desde un acantilado

Martes, 20 de febrero 2024, 06:00

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Leía ayer en la corrala de X, la red social que Elon Musk está empeñado en cargarse -y eso que es suya-, a un tuitero de origen salmantino que ansiaba un Bloque charro, un partido de izquierdas «para mandar a freír espárragos al PSOE», igual que han hecho este domingo en Galicia. El argumento que esgrimía para desear la desaparición de la formación del puño y la rosa tal y como la conocemos en la actualidad en nuestra provincia era muy claro. «Son unos vendidos a Madrid que no defienden nuestra tierra». Así remataba su mensaje.

La diatriba coincidía en el tiempo con otra nota que publicaba precisamente el PSOE salmantino en la misma red social. En ella reclamaba puerilmente al Partido Popular que hiciera menos «oposición» a Pedro Sánchez y se preocupara más por resolver problemas como que la población joven de hasta 24 años solo representa el 19% del total de Salamanca y de Castilla y León. Y culminaba su apunte señalando que nuestra provincia y nuestra comunidad autónoma se quedan sin futuro «...pero la culpa es de la cuarta frecuencia».

Al leerlo, achaqué a una mala digestión electoral la incongruencia. Que yo sepa, el PSOE apoyó con su presencia hace justo un mes la concentración que tuvo lugar en la Plaza Mayor para reclamar al Gobierno central mejores conexiones ferroviarias. Les costó unirse al clamor popular, pero finalmente lo hicieron. Así que ahora deben haber cambiado de opinión. Tienen un buen maestro en ese arte.

Y es que cuando tienen que seguir al líder se parecen a esos lemmings que hemos visto lanzarse en masa desde un acantilado en las ilustraciones de aquellos antiguos libros de naturaleza faltos de rigor.

Así lo hicieron la víspera de los comicios gallegos como buenos lacayos. El protagonista de la fantochada fue su secretario general, David Serrada. Había que aprovechar la última metedura de pata de Feijóo. Su «off the record» a voces, en el que poco menos que se abría a indultar a Puigdemont, había sido aprovechado por las huestes socialistas hasta la saciedad para intentar demostrar que el líder popular, en el fondo está de acuerdo con la política de Pedro Sánchez. Y para difundir la torpeza del gallego se inventaron un vídeo en el que acusaban al Partido Popular haber movilizado al personal contra la amnistía y le señalaban incluso como los instigadores del hostigamiento contra la sede del PSOE de la cuesta de San Blas. Si hay que mentir, se miente. Todo sea por ejecutar las instrucciones que llegan desde Ferraz.

Escuchaba también ayer el análisis del especialista en campañas electorales Xavier Domínguez sobre el batacazo que había sufrido el PSOE este domingo. Concluía que el gran error había sido colocar la capital de Galicia en La Moncloa. Es decir, en lugar de trabajar puerta a puerta como hizo el PP gallego para arañar los votos necesarios para retener la imprescindible mayoría absoluta, prefirieron adorar al líder y obedecer sin rechistar a cuantas instrucciones llegaban desde Madrid. Por eso, al candidato socialista le llaman por aquellos lares el pobre Besteiro.

Algo parecido ocurre por aquí. Proliferan los militantes de argumentario cocinado en la capital de España, los líderes serviles que anteponen las directrices del partido a sus criterios mamados de antiguo, los cabecillas sin cabeza que hoy dicen blanco y mañana negro sin rubor alguno con tal de seguir subidos al carro de la sopa boba y la mediocridad.

Sí, a mí también me gustaría ver un Bloque charro, que al menos tuviera la decencia de defender a Salamanca y a sus gentes.

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