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Opinión

Ribera, enemigo número uno

La ministra de Dictadura Ecológica y Olvido Demográfico es el mayor enemigo del campo, así que hay que celebrar su marcha

Domingo, 19 de mayo 2024, 06:00

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El mayor enemigo del campo español durante los últimos años no ha sido el pánfilo ministro Planas, sino la intrépida y ultraecologista ministra Ribera. Así lo entienden quienes entienden de esto, que son los dirigentes de las organizaciones agrarias, y así lo dejaron claro en el Foro GACETA de la semana que ahora acaba.

Si a los representantes de las OPAS les hubieran dejado elegir a quién mandarían de paseo por Europa entre los dos mandatarios, creo que casi todos hubieran optado por perder de vista a Teresa y no a Luis. Así que los agricultores y ganaderos están saltando de alegría con la noticia de que la titular de Transición Ecológica y Reto Demográfico ha sido designada por el dedo todopoderoso de Pedro Sánchez para encabezar la lista del PSOE a las elecciones europeas. Y más contentos cuando parece que la todavía ministra está encaminada a convertirse en la comisaria europea de Energía, un puesto desde el que no puede hacer mucho daño a los agricultores y ganaderos españoles. Eso sí, los empresarios del sector, que se vayan preparando, porque Ribera puede dejar la industria como un erial. Como buena seguidora de los postulados del ecologismo radical, la mandataria sanchista apuesta por dejar de producir para no contaminar, que es la mejor manera de acabar todos (los europeos) volviendo a las cavernas mientras los chinos, indios, rusos y americanos se parten de la risa.

La ministra ecoultra es, junto a Sánchez, la primera responsable de esa aplicación dañina y maléfica de la Política Agraria Común en España que ha provocado el levantamiento en armas (es un decir) del campo español. Bajo su batuta España se ha convertido en adalid del ecoterrorismo en una Europa abocada al suicido productivo en aras de la Agenda 2030. Respecto a la otra pata de su ministerio, el Reto Demográfico, Ribera sencillamente no ha asumido el reto, ni siquiera se ha dado por enterada. Con ella, y con su jefe Sánchez, la España despoblada con la que tanto se llenaron la boca en los mítines de hace cinco años, ha dejado de existir. Todo lo que ha hecho la ministra sanchista es presionar para hundir la agricultura y la ganadería, como si quisiera que en pocos años sean los lobos los únicos dueños y señores de estas tierras.

Por eso considero un acierto el que Alberto Núñez Feijóo iniciara ayer su campaña a las elecciones al Parlamento Europeo con un ataque a la titular de Dictadura Ecológica y Olvido Demográfico. «Una ministra que es el miembro del Gobierno que más ha ninguneado a la agricultura en los últimos años», apuntó el presidente del PP. Un ninguneo que confirmaron los dirigentes de las organizaciones agrarias en el Foro del pasado martes: «En siete años no ha recibido a los representantes de los agricultores y ganaderos más que una vez, al inicio de su mandato, para saludar, y ahí se acabó el escuchar y el negociar», se quejaban.

Colocar a una dirigente con esta trayectoria como cabeza de lista a las europeas supone una bofetada por parte del PSOE al campo español. Una más. Como recordó ayer Feijóo, Sánchez ha despreciado a los agricultores, ha desprotegido a los ganaderos frente al lobo; ha alentado el boicot a las fresas de Huelva y ha criminalizado a todo el sector cárnico español; y no solo no ha resuelto sino que ha agravado el problema del agua. El ministro de Agricultura ha pasado página de las tractoradas y Sánchez no se acuerda del campo más que para sacarse fotos. Con cuatro parches en el reglamento Planas ha conseguido dividir a las organizaciones agrarias, que era su objetivo. Y aquí paz, y después gloria.

Y el que tenga estómago, que vote a Ribera.

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