Borrar
Opinión

Ley de Murphy financiera

El actual sistema de financiación autonómica, por malo que parezca, es susceptible de empeorar, y Sánchez está en ello

Domingo, 16 de junio 2024, 06:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Cualquier sistema de financiación, por malo que parezca, es susceptible de empeorar. Es la archiconocida Ley de Murphy aplicada al asunto de los dineros que el Estado destina a las autonomías. Los salmantinos, como castellanos y leoneses, recibimos mucho menos de lo que nos corresponde como habitantes de la España vaciada. Así ha sido durante décadas, con gobiernos del PP y del PSOE. La distancia entre las regiones ricas de la costa, a las que se suma Madrid, y las autonomías pobres del desierto mesetario no ha hecho sino crecer en todos estos años. Los gobernantes han favorecido a los territorios de los que dependen las mayorías parlamentarias, aquellos con más población y más diputados. Esa ha sido la norma y las dificultades de las con población escasa, dispersa y envejecida, nunca han sido tenidas en cuenta.

Con Sánchez esta discriminación se ha acentuado porque su sillón en La Moncloa ha dependido siempre de los ricos territorios catalanes y vascos. Con la excusa de la independencia, los dirigentes de ambas autonomías han conseguido del presidente del Gobierno cesiones y prebendas sin cuento, regalías, canonjías y sinecuras innumerables que han ahondado la brecha entre la España rica de quienes odian a España y la España pobre de quienes nos sentimos profundamente españoles.

Con Sánchez el cupo vasco ha pasado de ser un robo a un atraco a mano armada. Con Sánchez la excepción catalana se ha consolidado como la confirmación del «Cataluña nos roba a todos los españoles». Por eso no hay que extrañarse de que los dirigentes del PNV nunca se hayan tomado en serio lo de separarse del Estado español, porque en solitario no les llegaría ni para pagar las pensiones y amamantándose de la teta del Estado les va de rechupete. Por eso el gran negocio de los golpistas catalanes, desde Pujol a Puigdemont pasando por Mas o Junqueras, ha sido quejarse con la boca chica del maltrato de «Madrit» mientras gastaban a manos llenas gracias a los préstamos y a la sobrefinanciación de la Hacienda española.

La financiación del País Vasco y de Cataluña siempre ha sido «a la carta». Y a ambos territorios les tocaba siempre el as de oros. Pero ahora el Gobierno sanchista, acuciado por sus precariedades parlamentarias, anuncia a bombo y platillo una financiación a la carta para los golpistas del Principado, y ante semejante anuncio los salmantinos, como el resto de los castellanos y leones y todos aquellos ciudadanos de regiones leales a España, tenemos que echarnos a temblar.

El asunto es muy simple: Sánchez necesita los votos de los separatistas para seguir gobernando y para ello no tiene ningún reparo en pagar cualquier precio, por muy alto e insolidario que sea. Al fin y al cabo, los miles de millones que le va a quitar a Castilla y León, a Extremadura o a Andalucía no salen de su bolsillo ni del de su señora esposa. Así que le parece barato.

¿Alguien puede pensar que un tipo como Sánchez que desprecia la Igualdad entre todos los españoles, la Monarquía, la Constitución, la Ley, la Justicia y la Libertad de Prensa (todas con mayúscula), se iba a cortar un pelo a la hora de llenar las arcas de la Generalidad a costa del resto de autonomías? Si ha negociado el Gobierno de España con un prófugo de la Justicia ¿alguien cree que le va a causar el menor cargo de conciencia recortarnos la financiación a las regiones más pobres para llenarles la buchada a los catalanes?

Comediantes como García Page, Lambán y otros dirigentes socialistas de la misma calaña se rasgarán las vestiduras, pero solo es una pose. También ellos saben que la Ley de Murphy se cumplirá una vez más.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios