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Opinión

Alivio fiscal de Mañueco

La rebaja del IRPF no va a compensar el subidón fiscal del Gobierno sanchista, pero al menos la Junta no nos aprieta más la soga

Jueves, 27 de junio 2024, 06:00

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El debate del Estado de la Región no levanta pasiones en esta tierra, pero al menos el celebrado ayer en las Cortes nos deparó una buena noticia: la rebaja del IRPF anunciada por Alfonso Fernández Mañueco. El presidente de la Junta nos aliviará con un descuentillo de medio punto en la declaración de la renta del año que viene, y es algo que se agradece en estos tiempos de asfixia fiscal por parte del Gobierno central socialista-comunista.

No vamos a salir de pobres ni vamos a dejar de pagar más en el conjunto de impuestos, pero lo dicho: peor sería que también el PP nos apretara la soga como hacen, con tanta saña como gusto, Pedro Sánchez y su insaciable ministra de Hacienda, María Jesús Montero. El año pasado ya batieron el récord de la historia de España con 271.000 millones de euros de recaudación (63.000 millones más que el Gobierno de Mariano Rajoy en 2018) y este año van camino de superar sus registros, con un 7,5 % más en el primer trimestre.

En Salamanca el Estado se llevó 666 millones de euros, otro récord absolutísimo, mientras las inversiones del Gobierno en la provincia batieron también las marcas anteriores, pero en negativo: en 2023 solo se presupuestaron 60 millones y no se adjudicaron más que 26. Un atraco a mano armada a esta tierra tan necesitada de infraestructuras.

En fin, que Mañueco se ha apiadado levemente de nosotros y bajará el tipo mínimo de la tarifa autonómica del 9 % al 8,5 %. Menos da una piedra.

Además del alivio fiscal, el debate tuvo sus momentos de humor negro. El más sonado corrió a cargo del líder del PSOE, Luis Tudanca, que tuvo la ocurrencia de ofrecer los votos de su grupo para echar a «la extrema derecha» de Vox de la Junta. Mañueco, que en esto de las réplicas se muestra casi siempre muy comedido y muy educado, le contestó que ya había tenido la oportunidad de apoyar su investidura hace dos años, y así se habría ahorrado el dolor de muelas que supone gobernar junto a los de Abascal (esto lo último lo añado yo). El presidente de la Junta podría perfectamente haberle seguido el juego y haberle invitado a aportar los votos de los diputados socialistas de Castilla y León en el Congreso para echar del Gobierno de la nación a la extrema izquierda comunista y a los proetarras, golpistas y separatistas que les apoyan. Toda esa tropa bolivariana y antiespañola son mucho más peligrosos para los castellanos y leoneses que los cuatro consejeros de Vox, cuya influencia no nos ha sumido en una espiral antidemocrática como sí lo hacen cada día con más ahínco Sánchez y sus compinches.

Tudanca aprovechó el reciente acuerdo nacional entre el PP y el PSOE sobre la renovación del Poder Judicial para pedirle a Mañueco «que sea valiente como Feijóo» y pacte con los socialistas la renovación de las instituciones regionales. No está mal planteado el argumento, solo que falla por la base: Feijóo no ha sido valiente, sino débil. No ha podido aguantar la presión ni ha sabido contrarrestar esa acusación trapacera de que eran los populares los que bloqueaban la renovación del CGPJ. En todo caso, era culpa de ambos, populares y socialistas.

El asunto es que Sánchez le ha robado la cartera al gallego y ya tiene en marcha un nuevo asalto a otra institución judicial, después de poner a su servicio el Tribunal Constitucional donde están siendo indultados los grandes delincuentes del caso EREs, el mayor latrocinio de la historia de nuestro país.

Con Sánchez no se puede pactar nada, porque solo llega a acuerdos que le interesen. Y su interés es siempre el opuesto al de España.

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