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Opinión

Aliados con Portugal

Los acuerdos con las regiones vecinas son una constante, pero están sirviendo de poco ante el olvido del Gobierno central

Domingo, 7 de julio 2024, 06:00

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Las alianzas con nuestras regiones vecinas de Portugal han sido una constante desde los tiempos de Juan José Lucas como presidente de la Junta de Castilla y León, allá por los años noventa. Portugueses y castellanos y leoneses hemos dejado de mirarnos con recelo desde hace décadas. Hay sintonía, compartimos objetivos comunes y estamos dispuestos a ponernos de acuerdo en casi todo. Asunto diferente es la efectividad de esas alianzas, porque al final los proyectos que nos unen dependen más de los gobiernos de cada país y de la Unión Europea, que aparte de algunas migajas, nunca han acabado de apostar por el desarrollo de la raya.

El miércoles pasado Alfonso Fernández Mañueco viajó a Aveiro para firmar una declaración conjunta con las autoridades de las regiones limítrofes con Castilla y León en la que se exige acelerar las infraestructuras de esta zona olvidada del Oeste español, y de manera especial el avance en ese Corredor Atlántico que sigue siendo marginado respecto al Corredor Mediterráneo.

Aquí las cosas van mucho más lentas de lo que debieran. El Ministerio de Transportes ha adjudicado el estudio de viabilidad para la recuperación del tren en el tramo Astorga-Plasencia y para de contar. Los estudios de viabilidad cuestan cuatro perras, se alargan de forma sorprendente en el tiempo y siempre hay algún recurso que acaba por eternizar el proyecto. Encargar el estudio viene a ser como crear una comisión. Si quieres que algo se quede empantanado, crea una comisión o encarga un estudio y olvídate.

Cuando el Gobierno sanchista ha tenido oportunidad de apostar por el Corredor Atlántico y el tren Ruta de la Plata, ha preferido mirar para otro lado. Debido a su desidia y su falta de empuje ante las autoridades europeas, esa infraestructura vital para el futuro de Salamanca y de todo el Oeste de Castilla y León, ha quedado relegado al horizonte 2050, cuando debería haberse fijado para 2040. Aunque por un casual se acabe cumpliendo ese plazo, para 2050 el tren del futuro habrá pasado de largo por Salamanca.

El Corredor Atlántico nos conecta no solo con Portugal y con el corazón de Europa, sino con el Sur y el Norte de España. Convertiría a Salamanca en el eje de la salida de mercancías de Portugal y en la vía natural de conexión de Andalucía con la cornisa cantábrica. Ahora todo pasa por Madrid y resulta que Salamanca no tiene una buena comunicación para mercancías con la capital de España y menos aún con Portugal, por deseo expreso de los sucesivos gobiernos centrales.

La última 'broma' del Ejecutivo sanchista ha consistido en el anuncio del Ministerio, presidido por el vallisoletano Óscar Puente, de que la electrificación de la línea férrea hasta Fuentes de Oñoro estará operativa en los primeros meses de 2025. Cuando el Gobierno de Mariano Rajoy licitó los proyectos la previsión era que las obras terminarían en 2020. Y ahora los representantes de los trabajadores de Renfe y Adif, que conocen a fondo ambas compañías, ya han dejado claro que es imposible cumplir con ese plazo. Todavía están con las expropiaciones de terrenos, tienen pendiente la reconstrucción de puentes y viaductos, la adecuación de los gálibos lleva cuatro años parada…

Puente nos toma por tontos y sigue intentando embaucarnos con promesas que nunca se cumplen, como ya ha ocurrido en varias ocasiones con la recuperación de la cuarta frecuencia del Alvia a Madrid.

Tanta alianza sirve de poco. Si en lugar de aliarnos con Marcelo Nuno o el presidente portugués de turno nos juntáramos con Puigdemont, seguramente conseguiríamos más.

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