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La que hubiera sido esta columna la escribí el martes por la mañana bajo el sol, un sol radiante de septiembre, es decir, lo normal: sin gota de «cambio» climático. Y digo la que hubiera sido, en condicional, porque poco después tuve que escribir otra, la que están leyendo, al escuchar al tonto-la-boina de Borja Chanquete Sémper hablando en vasco en la sede de la soberanía nacional, nacional de España. No he parado de vomitar desde entonces. Hay que joderse con esta banda de «maricomplejines» ágrafos, como los define mi amigo L: si ellos son los que nos tienen que defender del PSOE (Partido Sanchista del Odio a España), casi que nos quedamos con Sánchez, al menos él es lo que es, un sinvergüenza que vendería a su madre por un plato de lentejas de bote, no digamos por ser el gran dictador de La Moncloa «four more years». Hay que joderse, decía. Y luego, al ver la foto de Bendodo, Pons, Gamarra y Mariano Feijóo levitando en el Congreso ante Sémper tras su clase de vascuence, decidí tirarme a un pozo bien hondo, donde me dejen en paz, donde esté lejos de estas charlotadas y de esta democracia de cartón mojado. Lo que es evidente, por si alguien tiene aún dudas (yo me empecinaba en tenerlas) es que da igual Pablito Casado que Núñez Fakejóo, son el mismo desastre ideológico y los mismos cobardes. Unos chupatintas, como los miles y miles que infectan los partidos políticos españoles, mazmorras de totalitarismo castrista y de inútiles. Parafraseando a Aznar en sus mejores días, váyase a su aldea, señor Feijóo.

¿Y ahora qué?, ¿nos comunicamos en vasco en España? Parece que sí, ¿verdad Borjamari? Ya estoy viendo a los de La Vellés hablando en ese invento del PNV y de los estómagos agradecidos de la Universidad, como Michelena… Sinceramente, prefiero el tagalo, que tan bien sobrevivió después del paso del Imperio español por las Filipinas, de aquella España en la que no se ponía el sol, que cantaban «Los Nikis». Hay que joderse.

Perdónenme que parezca un soberbio, pero no puedo aceptar que este país haya perdido la cabeza de esta forma; la cabeza y la dignidad. Pero que la haya perdido el PP, que se supone garante de la cordura en estos tiempos de ceguera podrida y desencajada (gracias José Saramago), es de nota. Directamente llamo a Ayuso a la palestra. Isabel, ha llegado tu tiempo, eres la única esperanza, si es que queda alguna. Hay que joderse, o como se diga en vasco.

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