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CONVERSACIONES CON CIRO BLUME

El revés de la trama

No creo que los filántropos americanos estén por la labor de la independencia tranquila de Cataluña, sino más bien por el enfrentamiento cainita entre españoles

Jueves, 14 de septiembre 2023, 05:30

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No voy a escribir sobre la novela de Graham Greene. Sin embargo, su título, «El revés de la trama», nos sirve para definir la verdad que deliberadamente se oculta detrás de cada acontecimiento histórico. Por ejemplo, ahora se sabe, gracias al libro de Federico Santaella, que la derrota que sufrimos en Cuba, en 1898, frente a los buques norteamericanos, sólo fue un sainete que nuestra armada representó por orden del Gobierno Sagasta. Había que entregar subrepticiamente la isla a los americanos. La bonita cantidad de un millón de dólares por cabeza fue lo que el Gobierno español recibió como regalo navideño del presidente McKinley.

También, como saben, los intereses geoestratégicos de los americanos fueron la razón de que Marruecos, con la venia de Gerald Ford, se atreviera a lanzar la Marcha Verde sobre el Sahara español. ¿Por qué creen ustedes que en el tratado que firmamos con la OTAN no figura su ayuda militar en el caso de que Marruecos invadiera Ceuta y Melilla? Marruecos es el ojito derecho de los Estados Unidos, pero no solamente por su posición estratégica o la promesa de mantenerse virgen respecto al radicalismo islamista, sino principalmente por sus riquísimos yacimientos minerales.

Hace unas semanas ya tratamos en estas mismas páginas el proyecto de dominación totalitaria que los grandes capitales de Wall Street han diseñado para Occidente. Curiosamente, el método cae en la contradicción de aliarse con los partidos de la izquierda y financiar a las organizaciones ecologistas, feministas, animalistas, globalistas, transformistas y otros compañeros de viaje. Supongo que con el fin de lentificar, en plan moscas cojoneras, la prosperidad de la Unión Europea. Una competencia que los americanos quieren anular al estilo estalinista de los años cuarenta. Y quién mejor que la izquierda, con su «buenismo» hipócrita, para arruinar cualquier conato de progreso económico. Todo a cambio de una lluvia de dólares sobre el tejado de zinc caliente de sus chiringuitos respectivos. Ya sabemos de la avidez enfermiza que estos bolcheviques de marrón glasé siempre han mostrado por el dinero, los cargos públicos y los regalos navideños. Apacienta y financia una piara de rojos en el corral de tu enemigo y sus balances se convertirán en polvareda cósmica. Ya veremos si, al final de la escapada, los cuervos que ahora crían no les sacarán los ojos.

De momento es la razón de que en España ocupe la vicepresidencia una besucona con menos sustancia en la sesera que el caldo del Dómine Cabra. Me refiero nada menos que a doña Urraca I de León, la «Temeraria», una pobre ignorante que no sabe aún que sus afanes revolucionarios sirven para alfombrar de flores la Gran Vía al gran capital americano. Si desde la torre de mando le ordenan, un suponer, que se presente en Waterloo para hacer el rendibú al delincuente fugado, ella obedece y decide enviar al mundo el mensaje de que las plegarias del catalán serán plenamente atendidas. Mientras tanto, el hurón de la Moncloa observa, calcula y medita el momento adecuado para «sumarse» al holocausto y dejar claro quién es el héroe de la división de España.

Sin embargo, no creo yo que los filántropos americanos, que son sin duda el revés de la trama, estén por la labor de la independencia tranquila de Cataluña, sino más bien por el enfrentamiento cainita entre españoles, circunstancia que desestabilizaría aún con más virulencia a la Unión Europea. La buena noticia para los gringos es que, como en 1898, han vuelto a dar en España con un nuevo Gobierno Sagasta. No sé cuánto les costará esta vez, pero seguro de que si hablaran con el Tito Berni les saldría razonablemente barato. Una cena, un par de putas y a cantar «Els segadors» en alguna licorería de las Ramblas.

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