23 enero 2021
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El día de...

    Perdonen la ironía pero qué suerte que nos tengan cada vez más programados y nos organicen la vida y el día a día. Ayer día diez de enero fue el día mundial de las aves, no sé porqué extraña asociación de ideas se me va el pensamiento a las aves de rapiña por un lado y a las carroñeras por otro. Quizá en un caso por los movimientos de nuestros políticos y en otro por los depredadores que hacen su agosto a cuenta de esta situación de pandemia. El sábado día nueve fue el del ascenso en globo, el próximo día trece es el de la lucha contra la depresión, muy necesario ese día dadas las circunstancias. El día catorce el de la lógica y las cometas, de lo primero andamos escasos y de cometas sobrados a juzgar por tanto ser volador que campea según sople el viento, da igual el ámbito en el que se mueva. El dieciséis es el de la croqueta, interesante día para hacer los honores allá donde la hostelería pueda permitírnoslo. Creo conocer a una de las personas que más entiende de croquetas, una Astorgana de ley, que seguro sería capaz de orientarnos al respecto. El diecisiete es el de la nieve y de la religión, ambos muy dignos de consideración. La una por su presencia ilusionante más allá de los daños colaterales y la otra porque es el momento de pensar en Ciudad Rodrigo como Diócesis, en sus sacerdotes y en sus gentes. Nos tiene que doler la realidad de Miróbriga más allá de nuestras creencias o precisamente por ellas. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que darán con la solución más adecuada, pero no está demás empujar, no sea que se pase el arroz y Salamanca siga sumando pérdidas. Llegamos al dieciocho, el día más triste del año, porque coincide con el tercer lunes de enero y parece que es justo ese día cuando tomamos conciencia de la cuesta de enero, de que no hay dinero, de que hemos engordado, de que no cumpliremos los propósitos del año, ... frustración tras frustración. Llega el veinte el de la concienciación por los pingüinos, este año más concienciados con esto de la nieve. El veintiuno el del abrazo, que de momento nos quedamos con las ganas de llevarlo a la práctica. El veinticuatro el de la educación, que falta tenemos. El veintisiete el de la víctimas del holocausto, que no está demás recordar la crueldad y la mezquindad humana. El veintiocho de la protección de datos y la acción contra el calentamiento terrestre. El día treinta, día escolar de la Paz y no violencia, desgraciadamente más necesario que nunca. El treinta y uno día internacional contra la lepra y día internacional del mago. Todos los días son días de algo aunque muchos no se sepa muy bien para qué sirven. Cuando entendamos la libertad de los hijos de Dios, seremos felices. Viva la espontaneidad y el día de los helados de corazones, no de los corazones helados.

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