30 octubre 2020
  • Hola

Amigo Juan Antonio

    Ayer jueves, 24 de septiembre, se cumplieron 36 años de mi primer viaje a Bruselas. Lo recuerdo perfectamente. Tomé el avión el 23 domingo para cubrir la información de una de las sesiones de negociación entre la Comisión Europea y la delegación del Gobierno de Felipe González, encabezada por Manuel Marín, con el fin de cerrar un acuerdo que permitiese la entrada de España en la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). Me habían anunciado que Bruselas era una ciudad triste. Me acuerdo que cuando salí del Hotel Europa, en la Rue de la Loi, pensé que los que habían dicho eso se habían quedado cortos: ni un alma por la calle, ni un comercio, ni un triste escaparate. Así durante varios kilómetros, hasta llegar a las cercanías de la Grand Place, ya más animadas. Recuerdo también que ese viaje fue el tema central de una de las primeras conversaciones largas, vía teléfono, que mantuve con el subdirector de este periódico, Juan Antonio García Iglesias, cuando ya llevaba un poco de tiempo colaborando en el mismo. La curiosidad, en el mejor sentido, podía con él y me preguntó cómo había terminado en esto de la información agraria y de la ahora Unión Europea. Se lo relaté y al mismo tiempo le dije que me contase su vida. ¡Cual fue mi sorpresa al enterarme de que un extremeño de nacimiento, afincado desde hacía años en Salamanca, había sido, y era, porque eso imprime carácter, marino mercante. Llegamos a la conclusión de que él andaba navegando por esos mares, cuando yo desembarcaba de un avión en la capital comunitaria.

    Mantuvimos ese intercambio telefónico en muchas ocasiones, cuando llamaba para preguntar a qué hora iba a enviar esta columna, porque siempre me caracterizo por apurar y esperar hasta el final. Me preguntó en bastantes ocasiones por cómo transcurrieron aquellas negociaciones, por Morán, entonces ministro de Asuntos Exteriores, por si había conocido a Felipe González y cómo era. Estas conversaciones sucedieron durante el mandato de Zapatero. Contestaba diciendo que, en la época de Felipe, con sus luces y sus sombras, yo notaba en Bruselas que, por encima de todo, había sentido de Estado, algo en lo que me reafirmo hoy, para agregar a continuación que el leones entonces presidente carecía de ese sentido. Y, si Zapatero carecía de sentido de Estado, ya no se qué decir de Pedro Sánchez. También lo comentamos algunas veces en los primeros meses después de la moción de censura que desalojó a Rajoy. Sin embargo, lo mejor de todo llegaba cuando, después de mis respuestas, él me contaba sus avatares por esos mares y puertos de todo el mundo. Entonces te explicabas porque tenía esa amplitud de miras y sensatez que le caracterizaban. Amigo Juan Antonio, un abrazo allí donde estés, insisto, amigo.

    Recupera variable LOGO:
    https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

    https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png