Borrar
ESCRIBE O REVIENTA

Perdonemos de verdad

Proyecto Hombre en Salamanca cumple 20 años soltando aves Fénix, reconstruyendo almas y creyendo en las personas

Lunes, 19 de febrero 2024, 06:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Dos décadas cumple Proyecto Hombre en Salamanca con el padre Manuel Muiños al frente. Son 20 años dando segundas oportunidades, soltando aves Fénix al cielo después de haber besado el infierno, reconstruyendo almas y vidas destruidas y apostándolo todo a seguir creyendo en la condición humana. Esta bonita efeméride invita a pensar si realmente como sociedad sabemos perdonar o simplemente es una pose más de nuestro idealizado estilo de vida.

Reinserción, rehabilitación, readaptación… Son términos muy políticamente correctos sobre el papel y lo más cool en tertulias sociales en una mesa de un buen restaurante, pero como el que sirva tenga cara de haber pasado por el infierno de las adicciones con sus inevitables secuelas físicas o luzca un tatuaje carcelario de su vida pasada, la cosa cambia. ¿Estamos preparados para perdonar como sociedad a los que se equivocaron o a los que salieron-sacaron del sistema convencional? Tengo mis serias dudas. Desde el Quijote se habla de que segundas partes nunca fueron buenas, pero es que nosotros, además de aplicarlo al cine o a algunas reconciliaciones amorosas, también lo ponemos de manifiesto con las personas.

Estamos acostumbrados a vivir plácidamente en nuestra burbuja de felicidad, pero más allá del muro, en el lado oscuro, hay vidas que se consumen y que se truncan en lo que nosotros hacemos un pedido por Internet. Estos últimos días también hemos asistido al fin de un curso vital marcado por un ascensor con solo dos paradas: la planta -10 del infierno y el piso 78 rodeado de nubes en el cielo. El título de esta película es el de Diego Chávez Collins, más conocido como 'El Puma'. Este delantero mexicano, que perdió la vida días atrás en un accidente de coche, jugó en el Salamanca una temporada, pero dejó un recuerdo imborrable a todos los que coincidimos y tratamos con él.

Cuando dejó este mundo en el carné de identidad de 'El Puma' ponía que tenía 28 años, pero en realidad había vivido muchísimos más y yo diría que hasta el doble. Nació, creció y sobrevivió en uno de los barrios más violentos de México y con su aire de pandillero llegó lleno de tatuajes al fútbol profesional mexicano. Volvió a coger el ascensor para bajar a las plantas donde más calor hace cuando dio positivo por marihuana en un control antidoping. La flecha hacia arriba en elevador volvió a parpadear cuando llegó a Salamanca y se ganó el cariño y el corazón de la grada por su entrega y calidad.

En sus ojos se podía intuir todo lo que había visto, vivido y sufrido a lo largo de su vida y cómo los malos hábitos de vida hacían las veces de anestesia para intentar aplacar el fuego que ardía en su interior. Para condenar socialmente a alguien por sus problemas hay que conocer su contexto primero. Detrás de cada adicción u oveja descarriada hay una historia detrás.

La lacra de las adicciones nos parece algo de barrio o suburbial, pero lo que no sabemos es que en nuestros castillos de felicidad ese infierno también lo viven los que están a nuestro alrededor, aunque su careta sea una corbata.

Un proverbio chino decía que hay tres cosas en la vida que una vez pasan y ya no regresan y son el tiempo, las palabras y las oportunidades. Con todos mis respetos a la milenaria cultura china, respondo en esta guerra de sabiduría popular con un 'nunca es tarde si la dicha es buena'.

En las películas las segundas partes pueden ser malas, pero en la vida pueden ser mucho mejor que las primeras.

Perdonemos, pero de verdad.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios