08 marzo 2021
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2021: Una odisea del espacio

    Haciendo alusión a la película de finales de los sesenta dirigida por Stanley Kubrick, modificando tan sólo el año, nos encontramos con una odisea de nuestro tiempo. Ciertamente, aquella película de ciencia ficción queda muy lejos de la realidad que nos toca vivir. No me negará nadie que ocupar nuestro tiempo en la pandemia es una tarea ardua y difícil, ahora bien, ocupar el espacio también se las trae.

    La película de Kubrick era ficción pero la nuestra es real como la vida misma. Siempre ha sido complicado para muchos saber el terreno que ocupan y hoy se nos vuelve difícil a todos saber dónde, cómo, cuándo, de qué manera hemos de ocupar nuestro espacio vital. Por supuesto sin hablar de lugares públicos como las Iglesias o espacios de culto como los centros comerciales, bares o campos de fútbol, discotecas y locales de ocio nocturno en general y pisos o residencias de estudiantes en particular. Perdonen que ironice pero tengo la sensación de que los humanos de hoy tenemos tal cruce de caminos en nuestra cabeza que no acabamos de encontrar donde reposarla. Más perdidos que un daltónico montando un cubo de Rubik o como diría Sabina: “perdido como un quinto en día de permiso, como un santo sin paraíso, como el ojo del maniquí”. Sin duda alguna hay mucho texto fuera de contexto, sin encontrar su “Sitz im leben”. Perdidos y en camino a Marte buscando vida, mientras en el planeta azul, que ya no lo es tanto, se reparten bofetadas camufladas bajo el radicalismo, el independentismo, el fanatismo, y todos los ismos imaginables que se convierten en seísmos que no dejan de ser corrimientos de tierra, o en este caso corrimientos de neuronas que rebotan dentro de huecos cerebros.

    Nos estamos convirtiendo en una masa de inconscientes flotando a la deriva en un mar de despropósitos. Y a veces lo que digan los demás está de más, pero otras no pueden decir otra cosa porque no se lo permitimos con nuestra forma de ser y sobre todo de estar en espacios de encuentro y convivencia. Cuando la Junta de Castilla y León ofrece para todos café, y sólo en terrazas, hemos de preguntarnos por el uso indebido de los espacios cerrados y por nuestra falta de respeto a nosotros mismos y a los demás, usando la mascarilla a modo de pajarita y buscando la cercanía innecesaria de nuestros cuerpos. Nuestra odisea del espacio la creamos nosotros mismos incapaces de entender que donde no hay espacio es en las UCIS cuando actuamos irresponsablemente y pedimos responsabilidades a las autoridades.

    El tiempo es para vivirlo y el espacio para compartirlo, pero de manera adecuada y no como poseídos por no sé qué extraña fuerza interior, quizá egoísmo, que nos lleva bajo la sombra de los cipreses. Que corra el aire y podamos sentirlo, pero no a través de un respirador.

    N. de la R.: Este artículo escrito para esta sección se publicó ayer por error en la pag. 58.

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