16 septiembre 2019
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La teoría antigoleadas de este árbitro salmantino para que los prebenjamines se olviden del marcador

Brian Escudero: “Cuando era jugador me dolía mucho y trato de hacérselo llevadero” | El Hergar, último en probar la medicina

03 abr 2019 / 10:42 H.

Brian Escudero fue ‘cocinero antes que fraile’; que en el idioma propio del fútbol base significa que antes de arbitrar fue jugador. “Lo fui, lo fui”, indica por duplicado. De hecho, lo fue hace nada: “Al arbitraje me dedico desde hace dos temporadas”. Empezó arbitrando a los “más pequeños” y ahora ya maneja un abanico de designaciones desde “prebenjamines a cadetes”.

“De entre todos, a mí lo que me gusta es arbitrar a los más pequeños por lo que te exige. Los mayores sabes a lo que van y a lo que juegan, señalas lo que ves y punto. Con los más pequeñitos tienes que emplearte también en otras cosas. Y eso me gusta”, apunta como explicación a la historia que protagonizó esta jornada en el Neme en un choque de la Tercera prebenjamín ‘grupo 1’, que es la base de la base. Superado el minuto 43 de partido los goles se le venían al Hergar D —prebenjamines de primer año, para más señas— uno tras otro para desazón de los jugadores que no sabían ni cómo reaccionar. Un “venga, ánimo, que vosotros podéis pararles”, provocó el asombro en la pequeña gradita.

La teoría antigoleadas de Brian Escudero se hizo presente: “Sé lo que le duele a un niño pequeño cuando le meten tantos goles; y por eso me centro mucho en los niños que la están sufriendo para hacérselo más llevadero. No soporto ver cuando un niño se pone a llorar por el marcador, porque no es la lección que tiene que sacar de ese partido”. Un “muévete” por aquí, un “ánimo” por allá nacían como ordenes cortas que los niños recibían con agrado. Hasta el punto de que al final del encuentro se produjo la imagen del partido: de la cara desencajada del Hergar a la sonrisa final para chocarle las cinco al árbitro por la ayuda. Y la humilde lección. Y también el reconocimiento de los padres: “Yo lo hago por los niños, pero se agradece que los padres me aplaudieran cuando les traté de animar”.