17 agosto 2022
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Los altos precios de la energía y los alimentos podrían durar años

El último informe del Banco Mundial sobre Perspectivas de los Mercados de Productos Básicos asegura que podrían mantenerse afectados hasta 2024

Madrid /
04 may 2022 / 18:15 H.
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PALABRAS CLAVE

Los precios de los alimentos y de la energía, que se encuentran en niveles históricamente altos, podrían mantenerse muy alterados hasta finales de 2024, según el último informe del Banco Mundial sobre Perspectivas de los Mercados de Productos Básicos. Y en caso de que se prolongue la guerra o se apliquen sanciones adicionales a Rusia, los precios podrían subir aún más y mostrar más volatilidad de la que se prevé en la actualidad.

El organismo constata que la guerra en Ucrania ha causado una gran conmoción en los mercados, que ha agravado la evolución que ya se venía registrando. Precisa que la subida de los precios de la energía en los últimos dos años ha sido el más pronunciado desde la crisis petrolera de 1973 y que el incremento de los precios de los productos básicos alimentarios y de los fertilizantes es el más acusado desde 2008. Estima que todavía hay que esperar nuevas subidas de las materias primas energéticas y agrarias este año pero que en 2023 y 2024 se moderarán. Aún así se mantendrán por encima de la media de los cinco últimos años. No obstante, si la guerra se prolonga, los precios podrían seguir subiendo y ser más volátiles.

Impacto en las economías en desarrollo

El Banco Mundial estima que los precios de la energía subirán más del 50% en 2022, antes de atenuarse en 2023 y 2024. Asimismo, se prevé que los precios no energéticos, incluidos los de los productos agrícolas y los metales, se incrementarán casi un 20% este año y también se moderarán en los años siguientes. No obstante, según las previsiones, los precios de los productos básicos se mantendrán muy por encima del promedio quinquenal más reciente.

Se prevé que este año los precios del trigo aumentarán más del 40% y alcanzarán un máximo histórico en términos nominales. Esto ejercerá presión sobre las economías en desarrollo que dependen de las importaciones de trigo, en especial las que proceden de Rusia y Ucrania. “Los mercados de productos básicos están sometidos a una enorme presión; algunos precios llegan a récords históricos en términos nominales”, señalan responsables del organismo. “Esto tendrá efectos indirectos duraderos. El marcado aumento de los precios de los insumos, como la energía y los fertilizantes, podría dar lugar a una reducción en la producción de alimentos, en particular en las economías en desarrollo. Un menor uso de los insumos afectará a la producción y la calidad de los alimentos, lo que a su vez influirá en su disponibilidad, en los ingresos rurales y en los medios de subsistencia de los pobres”.

Producir más

Unos días antes de la publicación de este informe, el Banco Mundial hacía un llamamiento a las economías avanzadas para que ayuden más a los países en desarrollo y trabajen para aumentar la producción de alimentos, energía y fertilizantes. El objetivo es hacer frente a la escasez y a la subida de los precios de las materias primas provocados por la guerra en Ucrania.

Este organismo, junto con otros, como el Programa Mundial de Alimentos, apunta que la amenaza es mayor para los países más pobres, que consumen alimentos importados, pero también aumenta la vulnerabilidad en las naciones de ingresos medios. El Banco Mundial estima que cada aumento del 1% en los precios de los alimentos hará que 10 millones de personas caigan en la pobreza extrema.

Además de ayuda financiera y alimentaria a esos países, también habría que proporcionar asistencia a sus agricultores, que tienen problemas para sacar adelante sus cosechas por los altos precios de los medios de producción.

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