30 enero 2023
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La nueva amenaza del campo: las mil avutardas de Salamanca

Dependiendo de la zona, la presencia de estas aves es meramente visual, pero en términos municipales como los de Cantalapiedra, Villaflores o Rágama, los cultivos de girasol se ven seriamente amenazados al inicio del ciclo

09 ene 2023 / 16:07 H.
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Mientras las plantas de colza de la esquina nordeste de la provincia comienzan a tornarse rojizas por las heladas propias de este tiempo, las avutardas aprovechan este cultivo para alimentarse de brotes tiernos sin causar daño al cultivo. “Se alimentan de las hojas pero no hacen daño”, opina el agricultor José María Sánchez Torres, de Cantalapiedra. En algunas de sus parcelas se pueden observar a estas aves, calificadas por muchos como las reinas de la estepa cerealista.

La avutarda es considerada el ave voladora de mayor envergadura. Llama la atención por sus dimensiones pero también por la belleza de su plumaje. El guía de la naturaleza Guillermo Hernández, de Aquila Naturaleza, calcula que el censo de estas aves en la provincia ronda los mil ejemplares. Su presencia es significativa sobre todo en los Lavajares de Rágama, pero también en términos municipales como el de Cantalapiedra, Palaciosrubios, Tarazona de Guareña o Cantalpino. En estos pueblos la presencia de estas aves hace que muchos de los agricultores prescinda de sembrar girasol porque el daño es considerable al inicio del ciclo de este cultivo, ya que se alimentan de las plántulas. “En Revilla tengo constancia de que habido años en que han sembrado el girasol solo para ellas”, comenta José Manuel Cortés, presidente de COAG y agricultor cerealista de Parada de Rubiales.

La avutarda, en la zona noreste de Salamanca, es un inquilino más del entorno y forma parte del paisaje. “De las aves esteparias, la más importante es la avutarda”, detalla Guillermo Hernández. Ahora se pueden encontrar grandes grupos de ellas porque “son aves gregarias y fuera de la época de cría, que es en marzo, suelen estar en más o menos juntas”, detalla.

Este amante de la naturaleza y las aves alude a las avutardas de forma apasionada sobre todo al referirse al momento en que los machos voltean su plumaje habitual tornándose como verdaderos copos de nieve. Esto sucede a finales del mes de marzo con el fin de atraer a las hembras, que escogen al más llamativo, porque es signo de que es el que mejor genética tiene. La presencia de estas aves en grupos de 20 a 50 ejemplares o más llama la atención, sobre todo de quienes desconocen los tesoros que alberga la estepa cerealista. La extensa llanura de trigales y barbechos es el hábitat de la avutarda, pero también de otras especies de aves como, la perdiz o el sisón, “casi desaparecido”, anota Guillermo.

Estos pájaros están acusando la desaparición de los barbechos como se hacían antiguamente, “sin labrar el terreno hasta primavera”, porque estas aves en época de cría se alimentan de insectos, cuya carne contiene proteínas fundamentales.

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