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Julio Hervalejo, con sus cabras. CASAMAR
El ganadero que va contracorriente

El ganadero que va contracorriente

La tendencia de estos últimos años es la de que los ganaderos quiten las ovejas para dedicar la explotación a las vacas

S. M.

Salamanca

Jueves, 30 de noviembre 2023, 18:13

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La tendencia de estos últimos años es la de que los ganaderos quiten las ovejas para dedicar la explotación a las vacas, más cómodas de cuidar. Por eso lo sorprendente es que alguien haya decidido en este momento quitar las ovejas para cambiar el rebaño por uno de cabras, cuando son animales más activos que las ovejas y más delicados.

Él se llama Julio Hervalejo, tiene su explotación en Serranillo (Villar de la Yegua) y explica que si lo hizo, fue porque en su casa «toda la vida» había habido cabras. «Las tuvimos durante 20 años y luego mi padre las quitó porque no venía el lechero y nos cambiamos a ovejas», cuenta. Julio llevaba unos 14 años con un rebaño de unas 135 ovejas entrefinas y con medio centenar de cabras. «Y es complicado llevar ovejas y cabras porque era ir primero al campo con unas y luego con otras porque no van al mismo ritmo», explica.

Tomó la decisión de quedarse solo con cabras y ampliar el rebaño y reconoce que, como apenas quedan, ha tardado casi un año en conseguir comprar más animales, hasta llegar a las 150. No buscaba nada especial, son cabras cruzadas.

Ahora sus jornadas laborales empiezan a las 7 de la mañana en la nave, donde comprueba cómo están los animales y, sobre todo, los recién nacidos. Ordeña alguna «pero para que descargue, porque aquí no llegan a buscar la leche», y sobre las 9 sale al campo. La mayoría de los días come en el campo y es cuando anochece cuando regresa. «La gente no se quiere ya amoldar a esto porque aquí no tienes días libres, domingos ni nada. Estás todos», dice.

Y en cuanto a la rentabilidad, mantiene que el cabrito vale entre 80 o 90 euros en granja «pero debería valer unos 130 para que fuera rentable». Si una empresa láctea decidiera incluir Serradillo en su ruta de recogida de leche, ordeñaría pero, de momento, tiene que vivir solo de la venta de cabritos. «Me interesaría mucho poder vender también la leche», dice. Ahora mismo sí tiene cabritos recién nacidos pero no podrá venderlos hasta enero por lo que se queda sin beneficiarse de la mayor demanda de Navidad.

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