23 septiembre 2020
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El rey de las “medias jornadas” de 12 horas vive en Salamanca

Con solo 27 años, la vida de José Francisco Tejada es el campo: en primavera está con estiércol, ahora con paja

06 ago 2020 / 11:38 H.

José Francisco Tejada es la demostración viviente de que el campo es atractivo para los jóvenes. En su caso, de hecho, reconoce que es su vida, hasta el punto de que se ríe cuando comenta que durante estos meses le dedica a su trabajo “medias jornadas” de 12 horas. El problema, según mantiene, es que otros no pueden dedicarse a la agricultura y a la ganadería, como él. Mantiene que hoy por hoy es imposible empezar de cero porque se necesita una inversión inicial muy grande y el precio de las tierras es muy alto: muchas están en poder de agricultores jubilados que las mantienen como complemento de su pensión.

Él pudo empezar porque su padre es agricultor y ganadero -Mateo Tejada, vocal de la Lonja de Salamanca- y porque siente auténtica pasión por el campo, hasta el punto de que no para de iniciar nuevos “negocios”.

Si durante la primavera José Francisco se dedica al estiércol y a los purines que recoge en su remolque y luego esparce por tierras de cultivo, principalmente de regadío, ahora en verano ha encontrado un nuevo campo con la paja. A pesar de su edad no ha dudado en hacer una inversión fuerte en maquinaria y adquirir un apilador de paquetes, que permite cargar pacas de 300-350 kilos, y no ir a por ellas una por una con el tractor. Gracias a su adquisición puede cargar unos 50 paquetes a la hora y colocarlos en torres y reducir el riesgo de trabajar con algo tan voluminoso, que es causa de numerosos accidentes laborales. “Mientras yo no me baje del tractor, no tengo riesgo”, dice Tejada, sí lo tienen curiosos que pueden acercarse a verle trabajar, algo habitual porque llama la atención y existen pocas máquinas como esta en la provincia.

“Nadie se va a hacer rico con una máquina pero te va dando rentabilidad”, explica José Francisco. En su caso, tiene ya trabajo al menos hasta finales de agosto -“y porque la gente no querrá esperar más para recoger la paja”-, en parte porque ha sido un año excepcional en paja. No sabe qué puede ocurrir los próximos con cosechas inferiores. De momento reconoce que está disfrutando, como lo hizo cuando empezó a ver vídeos para controlar el manejo de la máquina y las opciones de sacarle el máximo partido.

Otro motivo más para seguir siempre en el campo, que reconoce que es su pasión.