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Derechazo de Juan de Castilla a Infractor, el segundo Miura lidiado en Las Ventas. PLAZA 1
Seria tarde de Juan de Castilla
CRÓNICA

Seria tarde de Juan de Castilla

El colombiano completó su heroica jornada de dos paseíllos -cortó un trofeo a un toro de Pages en la matinal de Vic Fezensac (Francia)- ofreciendo una firme y sincera actuación ante la miurada de Las Ventas por la tarde. Valiente Colombo, sin opción Rafaelllo

Domingo, 19 de mayo 2024, 22:33

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La Ficha

  • 9ª de abono. Tarde entoldada. Casi lleno en los tendidos (20.749 espectadores)

  • GANADERÍA 6 TOROS DE MIURA De imponente presencia. Cuatreños todos. A la defensiva el deslucido y flojo 1º; noble y a más el buen 2º; emocionante y con movilidad el 3º; noble y vacío el 4º; noble el 5º; costoso y arisco el 6º.

  • DIESTROS

  • RAFAELILLO NEGRO Y ORO Tres pinchazos y estocada y descabello (silencio); y estocada (ovación).

  • JUAN DE CASTILLA VERDE HOJA Y ORO Dos pinchazos y estocada baja (ovación con saludos tras aviso); y estocada (ovación con saludos).

  • JESÚS E. COLOMBO NAZARENO Y ORO Estocada y tres descabellos (silencio tras aviso); y pinchazo y estocada (silencio tras aviso).

Escandaloso, de 637 kilos, el sexto, ha sido hasta ahora el toro más grande de la feria. Uno de los más densos, costosos y duros. Con una altura formidable y una testa descomunal traía aire antiguo. Esperaba, medía, no regaló ni un viaje que no completó jamás. Embestía con los pechos, se volvía sobre las manos. Se dio coba Colombo en una faena no brillante ni de calado pero sí de un mérito sordo y un valor indudable.

El lote más paciente y franco de la miurada lo sorteó Juan del Castilla, que llegaba a Las Ventas para completar su heroica gesta tras lidiar por la mañana la corrida concurso en Vic (Francia) cortando una oreja a uno de Pages Mailhan. A 700 kilómetros de distancia, en Madrid ofreció una fantástica imagen: inteligente, valiente y capaz. El segundo no humilló ni una vez desde que salió, embistió siempre con la cara natural, aunque mostró ya la nobleza y su la falta de fuerza. Listo y despejado de ideas, Juan de Castilla le dio distancia en el inicio para aprovechar esa inercia y sostenerlo. Conseguido, lo comenzó a disfrutar en las tandas al natural que llamaron la atención y lanzaron la faena no sin sorpresa. El toro sacó el fondo que tenía y terminó humillando cuando lo templó de maravilla de nuevo a derechas. Parecía otro. Terminó descolgando y entregándose, sacando fortaleza para aguantar la faena que resultó medida y templada. Puso el borrón con la espada. El mismo asiento y firmeza mostró con el quinto, noble y serio a la vez. Lo toreó bien con la izquierda, templado y largo. Cruzado y comprometido siempre. No le sentó bien al miura que se metiera en sus terrenos y se paró, aunque ahí el torero navegó con mando, sinceridad y autoridad. El toro, que saltó dos veces al callejón, terminó rendido, tras entregarse y mostrar nobleza y fijeza en su juego. Se tiró con autoridad aunque la espada cayó baja.

El toro con más emoción, y movimiento, fue el tercero, en el que arriesgó y expuso Colombo en banderillas; mientras que Rafaelillo sorteó un lote sin opción: ni un pase tuvo el primero con el que abrevió; y le duró un suspiro el cuarto, con una nobleza efímera que aprovechó para dibujar media docena de pases erguido, templado y relajado. Ese toro tuvo una espectacular muerte, con la estocada enterrada en el hoyo de las agujas, defendió su vida más allá del tercio como un toro bravo, en el mayor atisbo de bravura de la tarde.

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