14 diciembre 2019
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Monsagro vive una jornada festiva dedicada a recordar antiguas labores

El día de la trilla inaugura el veraniego mes de agosto

04 ago 2019 / 11:55 H.

Un año más, como ya es costumbre en Monsagro, el sábado 3, coincidiendo en esta ocasión con el inicio del mes vacacional por antonomasia, la pequeña villa ubicada a los pies de la montaña mariana de la Peña de Francia, ha organizado una jornada dedicada a un oficio tradicional característico de fechas veraniegas, la trilla.

La jornada comenzó a las 10 de la mañana, con la colocación a lo largo del recorrido que va desde la plaza hasta la eras de aperos tradicionales propios de la actividad a modo de exposición, de esta forma los asistentes, de camino a las eras han tenido la oportunidad de contemplar de cerca los distintos utensilios de uso cotidiano utilizados antaño en el proceso artesanal de separación de la paja del grano.

Ya en las eras —sobre todo los más pequeños— se han deleitado experimentando por un espacio corto de tiempo, lo que se siente al subirse en un artilugio inestable arrastrado por un par de caballerías sin otra protección que la pericia de la persona que maneja las riendas de la pareja de animales, para la chiquillería actual, un momento de novedoso regocijo que en nada se corresponde con la dureza que suponía en años pasados el que los chiquillos se pasasen la jornada bajo un tórrido sol, con la única protección de un sombrero de paja y la eventual asistencia de la frescura del agua del sempiterno botijo como únicos elementos para paliar el monótono discurrir de la pareja de mulas sobre la paja arrastrando el trillo.

Resulta gratificante comprobar que una antigua tarea signada por lo arduo y tedioso de su ejecución, se convierte, gracias a la no concurrencia de la necesidad de elaborarla, en algo de tinte festivo, que sirve a la vez como elemento de difusión de la cultura rural y, recordatorio en estos tiempos tan tecnológicos, de la dureza de los oficios que resultaban tan cotidianos y necesarios para la subsistencia.

Terminada la actividad en las eras —que en todo momento contó con la armonización de la charanga ‘Al rojo’— ya por la tarde después de la comida, la chavalería se trasladó al entorno del botánico, donde a lo largo de la tarde se pudo disfrutar de un tobogán acuático, al que puso colofón un cañón de espuma en el frontón ya avanzada la tarde, pero la jornada no concluyo con eso, a partir de las 20 horas y en la plaza de la localidad se disfrutó de una parrillada de confraternidad, cuya elaboración corrió a cargo de la asociación de mayores.

Como broche de oro a una jornada completa con variado repertorio de actividades, recital del dúo ‘Saltimbanquis’, para seguidamente concluir con una verbena a cargo del grupo ‘Sin Cordura’, hasta bien entrada la madrugada.

Sin lugar a equivocarse, el día de la trilla más concurrido de todos los que se han celebrado hasta la fecha. Un acierto sin duda del Ayuntamiento, esto de seguir celebrando un día de la trilla, que cumple entre su varias funciones, el de homenajear a las gentes que con su sudor y abnegación pusieron las primeras piedras para este presente en el que ese tipo de trabajos tan penosos, quedan afortunadamente, relegados a ejercer como atracción en una jornada lúdico-festiva.

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