27 junio 2022
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Halyna, cocinera ucraniana en La Alberca: “Cada vez las cosas están más feas y mi suegra, mi cuñada y mis sobrinos se vienen ya”

Casada, madre de dos hijas, esta ucraniana recibe el sábado a familiares que han podido huir del país, mientras su madre permanece allí y da cobijo a refugiados de zonas de mayor riesgo

11 mar 2022 / 11:46 H.
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Impotencia y tensión son las palabras que definen la experiencia de esta ucraniana, aunque también alivio y emoción, y es que Halyna, de 37 años, recibe este mismo sábado en casa a parte de su familia política. Mientras tanto, esta cocinera de profesión afincada en La Alberca ayuda en lo que puede y recibe un inconmesurable apoyo de su entorno, sin perder detalle de la actualidad en su patria.

–¿Cómo llegó a La Alberca, donde reside y trabaja, desde Ucrania?

–Llevo trece años viviendo en España. Cuando vine fue a La Alberca directamente. Vine porque estaba aquí mi marido. Al principio él estaba en Portugal, luego se vino aquí, a la empresa de construcción de La Abadía, en la que yo trabajo como cocinera. Él también es ucraniano, yo estaba embarazada y me trajo aquí cuando nació nuestra primera hija, cuando ella tenía nueve meses. La segunda nació aquí. La mayor tiene catorce años y la pequeña doce. Vinimos por motivos laborales, ambos teníamos trabajo, pero el suyo aquí era un buen trabajo, así que decidimos vivir en España.

–¿En qué situación está la ciudad de la que procede y su familia?

–Soy de Leópolis, está cerca de la frontera de Polonia, a unos 75 kilómetros de la frontera. La guerra está principalmente en Kiev, y desde allí hasta Leópolis hay 500 kilómetros. El caos está por todas partes. Mi hermana vive en Leópolis, y me está comentando que hay muchísima gente que ha venido de esta zona donde hay más peligro, van a donde están mi hermana y mi suegra.

“Tengo canales ucranianios y veo la tele, pero tampoco sabe si dicen todo lo que hay, cómo está la cosa realmente, para no crear alarma; no te puedes fiar”

–¿Es una zona segura ahora mismo? ¿Cómo afrontan la guerra desde allí?

–De momento...No es segura del todo, pero está mejor que otras zonas. Allí tengo también a mi cuñada. Mi suegra, ella y los niños se vienen aquí a mi casa el sábado. Se fueron de Ucrania hace cuatro o cinco días, estuvieron esperando en la frontera, porque hay mucha gente para salir, muchas madres con los niños, y como viene con los niños de mi cuñada, mis sobrinos, que tienen cuatro años y año y medio, pudieron pasar ya. A los pequeños les dejan salir por unos corredores más rápidos; pasaron, se quedaron unos días al otro lado hasta coger el billete de avión Varsovia- Madrid. El hermano de mi marido vive en Kiev, pero le dio tiempo a salir con los niños, con lo necesario, y se fueron a casa de su madre, en otra zona. Cada vez las cosas se ponen más feas. Van llamando poco a poco a los hombres, y le daba miedo, quería estar más seguro.

–¿Cómo es el contacto con ellos desde que estalló la guerra?

–De momento tengo contacto con mi familia con WhatsApp, Telegram, por internet. Voy llamando cuando puedo, porque tampoco hay siempre contacto con ellos por motivos de cobertura, y así es como podemos ir hablando.

“El caos está por todas partes; mi hermana me cuenta que mucha gente va a Leópolis, donde están ella y mi suegra, desde las zonas donde hay más peligro”

–¿Cómo sigue desde aquí lo que sucede allí, y cómo lo vive?

–Veo la tele, pero tampoco te puedes fiar. Tengo canales ucranianos, pero tampoco sabes si dicen todo lo que hay, cómo está la cosa realmente, para no crear alarma. Mi madre por ejemplo ha acogido a una familia con una niña de tres años en su casa. La gente busca refugio en zonas que están mejor. También recogen comida, habilitan pabellones para que viva la gente...Ella vive sola y decidió acoger a una familia; mi suegra también dio cobijo a una familia. Ha dejado la casa a las personas que cogió.

–Muchos ucranianos tienen amigos en Rusia. ¿Qué opinión tienen de lo que sucede?

–Sí, tenemos amigos en Rusia, más bien conocidos, y hay muchas personas allí que rechazan lo que está pasando y lo que hace Putin. Dicen que no puede ser así, y hay gente que hasta está rompiendo los pasaportes rusos y se están uniendo a Ucrania. No quieren la guerra, están en contra de todo esto.

“Agradezco mucho la colaboración. La gente me llama, me pregunta cómo pueden ayudar, si necesito casas para familiares, sin coste alguno...”

–¿Cómo trata de ayudar a su familia desde aquí, y qué puede hacer la gente para ayudar?

–Cuando empezó esto comenzó la recogida de productos en Tamames. Yo no puedo ayudar directamente a mi familia, pero me da igual, con lo que pueda ayudo en general. Compré medicamentos, comida, llevé la ropa que tenía. De allí va a Salamanca, a Madrid, y a la frontera de Ucrania, donde les reparten las cosas. También me llamó el alcalde de aquí, Miguel Ángel, para saber cómo podían ayudar. Él también empezó a recoger cosas. Agradezco mucho toda la gente que está colaborando. La gente me llama, preguntan, si necesitan casa mi familia, sin coste...

–¿Qué pensó cuando el conflicto empezó?

–Cuando empezó todo tenía el móvil siempre encendido, pendiente por si me llamaba mi familia. Cuando mi madre me dijo que había empezado la guerra, las explosiones... Lo primero que dije fue que en cuanto pudieran salir de allí lo hicieran.

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