14 diciembre 2019
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El nuevo parque de la Florida

El entorno ha sido reformado recientemente

05 nov 2019 / 10:00 H.

Después de muchas vicisitudes, al fin retiraron las vallas las autoridades para inaugurar la nueva Florida, porque entre las muchas cosas reformadas se ha quedado sin puertas. Quizás sea esto la principal reforma, abrir el parque a la ciudad, dejarlo desamparado para provocar al ciudadano que se interese por su nuevo estado, y de paso entre, pasee y lo conozca.

Muy innovadora ha sido la idea de no poner valla en la avda. España, dejando entradas libres sin puertas. Un concepto distinto de la idea que tenemos de los parques, donde en muchos, sus vallas y puertas formas parte de sus señas de identidad, parques que muchos cierran por las noches para ahuyentar gamberradas y últimamente para evitar desgracias ante la llegada de ciclogénesis explosivas.

Tanto tiempo para lo poco que se ha reformado, he escuchado a más de uno. Quizás lleven razón, pues a simple vista no ha cambiado tanto, tal vez, su gran reforma se acometió hace años, cuando para ahorrar a los coches el trayecto hasta la rotonda del cruce, se llevaron por delante árboles centenarios que eran, junto a los cedros el buque insignia de la Florida. Hoy no nos cabe en la cabeza semejante dislate, entonces pasó desapercibido para la mayoría, algunos forasteros sí que se dieron cuenta, como Poli entonces alcalde de Mojados, que nunca entendió semejante desastre ecológico.

Le ha costado a la gente entrar a conocerlo, después de tanto mirar desde la valla las obras, la mayoría de jubilados han preferido quedarse en los Tilos, su parque favorito. Poco a poco se han ido viendo grupos de jóvenes, haciendo corro en torno a setos o árboles, otros prefieren sentarse en los bancos del enorme vagón de tren del fondo, con compartimentos separados con cupressus leylandii. La zona de juegos, los columpios, los aparatos y la petanca son los espacios más concurridos. Pero no demasiado, he hecho fotos varios días, a distintas horas y cuesta enfocar personas en el parque.

No es un parque de paso, como lo es La Glorieta, siempre más animada en cualquier época, por lo que la idea de abrir las puertas de momento no ha calado mucho , como ese muro sin valla, poco solicitado como banco. La verdad es que tiene poco atractivo sentarte mirando pasar coches y coches, dando la espalda al parque.

Es en la primavera al florecer los árboles del amor y ahora en otoño con los castaños rebosando tonalidades, cuando hace honor a su nombre, pues el resto del año, no hay demasiadas flores, en cambio ahora, con la luz, el verde de la hierba y los colores del otoño está precioso, digno de un paseo, especialmente estos días de lluvia, sentarte en un banco observando pasar la vida. Hasta por la noche es agradable pasear por él, pues su nueva iluminación está bastante conseguida.

Escasa reforma le ha tocado a la fuente, un hilillo de agua sigue soltando, dando una imagen de quiero y no puedo, es el agua en los parques uno de los complementos de belleza de la que aquí sin tener problemas de agua, nos tienen privados.

Con todo, ha sido positiva su reforma, dándole un enfoque nuevo, ganando mucho la visibilidad al limpiar malezas y arbustos deteriorados, el césped ha conseguido abandonar la sequía. Quizás sea la falta de valla su aspecto más llamativo, como también lo ha sido recuperar el color que tuvo siempre, pues tiene mucho encanto especialmente en el lado de los Tilos donde, a pesar de los años, mantiene un difícil equilibrio para no caer desplomada por el hacha del tiempo. Por último una nota positiva: los nuevos servicios aguantan muy limpios, algo a destacar en estos tiempos que tanto cuesta mantener en buen estado los espacios públicos.

Ya solo faltan las cigüeñas, este parque sin ellas no sería el mismo, por lo que esperemos que cuando vuelvan no lo extrañen y ocupen sus nidos, batiendo sus alas y sus picos, para dar el toque de vida animal a la nueva Florida.

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