18 mayo 2021
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Así tienen que pasar la noche las carmelitas de este convento: acarreando cubos

Aunque han intentado cubrir algunas grietas con plásticos, las filtraciones de agua llegan hasta las cúpulas de la iglesia

02 may 2021 / 18:15 H.

Más de un centenar de cubos tienen repartidos las monjas por la cubierta del convento para recoger el agua de lluvia y vacían todos ellos prácticamente a diario. Una conocida industria de la localidad les ha dado buena parte de los baldes y el resto los han comprado las religiosas para hacer frente a una de las peores “batallas” que se han vivido en la historia del monasterio.

Uno de los peñarandinos que colabora de forma altruista con las carmelitas explica: “Si llueve por la noche o descarga una tormenta se levantan y empiezan a acarrear los cubos durante horas recorriendo largos tramos de pasillos y escaleras hasta la zona donde los vacían, y así pueden tirarse horas y horas hasta que deja de llover y caer agua de la cubierta”.

Algunas de las religiosas de avanzada edad no pueden colaborar en estas tareas, casi titánicas, y son las más jóvenes las encargadas de hacerlo. “No es conveniente que los cubos estén llenos, con el peso que ello supone, porque el problema se agrava aún más y ellas se encargan de vigilarlo constantemente, cambiarlos por otros, vaciar los que se llenan y todo ello pasando a través de escaleras muy antiguas y estrechas, en espacios muy reducidos entre las vigas y alumbrándose con linternas”, comenta el mismo colaborador.

Las monjas reconocen que, aunque son jóvenes, el cansancio va haciendo mella y sobre todo, el desánimo de pensar que la solución, en caso de llegar, se demorará aún en el tiempo. A diario piden, también, que les manden información sobre las previsiones meteorológicas del día.

“Nos llaman para que miremos en las aplicaciones del móvil si va a llover o si habrá tormenta que es lo que más les preocupa porque descargan mucha agua en muy poco tiempo”, añade uno de los matrimonios que también les ayudan.

Las carmelitas cuentan, además, que recorren la iglesia y el convento “para ver por dónde está bajando la humedad, hemos cubierto algunas grietas con plásticos, en otras zonas se está cayendo ya la pintura y hay filtraciones hasta en las cúpulas de las capillas de la iglesia”.

Precisamente una de esas cúpulas está en la capilla dedicada a San José, con un retablo barroco de gran valía con varios relicarios y la imagen de San José, del siglo XVIII, realizada por Juan Alonso Villaabrille y Ron. Las pechinas de esta capilla enmarcan en yeso los lienzos de la Virgen del Carmen, Santa Teresa, San Juan de la Cruz y San Elías y su traza se debe a fray Pedro de la Visitación.

Salvar el patrimonio es otro de los retos para las carmelitas. “La humedad baja ya detrás de la imagen de San José y estamos pensando en quitarlo del retablo y llevarlo a clausura para que no sufra daños”, avanzan.

Cabe recordar, además, que la iglesia carmelita es el recurso turístico más importante de Peñaranda por su amplio e incalculable patrimonio histórico y artístico.

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