22 septiembre 2019
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300 kilómetros para los ‘Andariegos de Teresa de Jesús’ en Alba de Tormes

Los caminantes van a rememorar, en 11 etapas la ruta de Burgos a Alba

07 sep 2019 / 11:35 H.

Desde el próximo lunes y durante once jornadas el grupo de ‘Andariegos por Teresa’ va a rememorar, paso a paso, la ruta que realizó Santa Teresa en similares fechas en 1582.

Partiendo desde Burgos, desde la que fue la última fundación de la Santa Andariega (el Convento de San José y Santa Ana) y con llegada a Alba de Tormes el día 20, tienen previsto caminar cerca de 300 kilómetros, a una media de treinta en cada etapa.

La ruta transcurrirá por las ciudades y pueblos de las provincias de: Burgos, Palencia, Valladolid, Ávila y Salamanca, hasta llegar a la villa ducal donde tienen previsto culminar su reto en la iglesia de la Anunciación de las Madres Carmelitas.

La decena de integrantes de este grupo de ‘Andariegos por Teresa’ ha preparado esta ruta con largas caminatas, a modo de entrenamiento, y algunos de sus componentes son veteranos de las distintas rutas religiosas que cruzan el país, habiendo realizado en repetidas ocasiones varios de los trazados del Camino de Santiago.

Este colectivo de caminantes y peregrinos fue fundado en Alba de Tormes por Rufino Sáez “ Saleri” , tristemente fallecido y por Andrés Aparicio “Chin” que continúa siendo uno de los promotores de estas iniciativas. Aunque sus raíces tienen carácter albense, el grupo cada vez tiene más peregrinos de otras localidades con presencia teresiana que se suman a las distintas iniciativas que van abordando.

Además, este año los caminantes van a portar con ellos como identificación, tanto una credencial “andariega” para dar testimonio de los lugares teresianos por los que vayan pasando, como una pancarta que portarán a lo largo de las jornadas del camino.

La historia cuenta que Santa Teresa cuando abandonó Burgos, en marzo de 1582, ya se sentía enferma. De hecho, emprendió viaje hacia su convento de Ávila pensando que sería el último.

En el camino recibió una petición de su amiga la Duquesa de Alba para que acudiera a Alba de Tormes al nacimiento de un nieto suyo. Allí falleció la noche del 4 de octubre de 1582 en una celda del convento de la Anunciación que había fundado en 1571.