15 diciembre 2019
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La mala costumbre que está dañando a diario tu lavadora

Los técnicos de reparación de electrodomésticos coinciden en señalar este gesto como el responsable de muchas averías

22 nov 2019 / 16:43 H.

Cuando un electrodoméstico cumple los diez años de vida (si llega) hay que echarse a temblar. Casi de manera matemática, empiezan a caer “como moscas”. Parece programados para durar un determinado tiempo y que luego nos obliguen a rascarnos el bolsillo y comprar otro nuevo. Pasa con el frigorífico, el horno, la lavadora o el microondas. Da lo mismo. Los más veteranos echan la vista atrás y recuerdan que los electrodomésticos de antaño eran imperecederos. Con un buen trato, podían durar toda la vida.

A pesar de esa aparente caducidad de muchos aparatos, nosotros tenemos una gran responsabilidad en que esa vida se acorte. Un mal uso de los electrodomésticos provoca averías tempranas que suelen ser muy costosas. En el caso de la lavadora, los técnicos de reparación coinciden en señalar que lo más común cuando alguien les llama desde un domicilio desesperado porque no le funciona el problema es el mismo: se ha roto el tambor. Ese “fallo” es más común de lo que parece. Y muy costoso de solucionar. De hecho cuesta tanto que si la lavadora no es excesivamente nueva (suele pasar a máquinas que tienen ya unos años de recorrido), te recomiendan tirar este electrodoméstico y comprar uno nuevo.

Pero esta costosa avería que puede suponer una factura de más de 300 y de 400 euros según el modelo, es evitable. Y te vamos a mostrar cómo. Normalmente mucha gente tiende a poner la lavadora con mucha ropa. Es un gesto muy común. Esperas a tener mucha ropa para poner el electrodoméstico a funcionar cuando esté lleno y así aprovechar tanto la luz como el agua como el detergente y el suavizante que es gasta en cada lavado. Crees que ahorras pero no lo estás haciendo.

Los profesionales señalan, de hecho, que esta actitud es completamente errónea. No estás ahorrando dinero, al contrario, estás gastando más en reparaciones y averías. La ecuación es clara: si llenas demasiado el tambor este se mueve en exceso, está sobrecargado y puede ir agrietándose hasta que se rompa.

En los últimos meses en las grandes ciudades han proliferado los negocios de lavanderías al estilo americano. Aquellas con grandes lavadoras industriales en las que los clientes van, ponen la colada y esperan leyendo una revista hasta que acaben la lavadora y la secadora. A pesar de que cada vez hay más de este tipo de negocios muy pocos acuden a diario a este tipo de establecimientos a hacer la colada.