07 diciembre 2019
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El último reto viral en España consiste en defecar en las piscinas

Varias localidades del país se han encontrado con estos “regalitos” en el agua

13 ago 2019 / 14:52 H.

Al menos una decena de localidades de la provincia de Valencia, Castellón y Andalucía se han visto afectadas por actos vandálicos en las piscinas municipales en lo que va verano, la mayoría de ellos registrados a finales del pasado mes de julio y consistentes principalmente en presencia de heces en el agua.

Para las poblaciones donde se han producido estos casos supone un “perjuicio económico para las arcas municipales”, según ha recalcado el primer edil de Albuixech y presidente de la Mancomunidad de l’Horta Nord, José Vicente Andreu. En esta comarca se ha registrado un acto de este tipo en la piscina de Museros.

Por su parte, desde la Federación de Socorristas se cree que se puede estar “inflando demasiado” la situación y generando un “contagio” de jóvenes que, “por seguir el reto” --en alusión a la posibilidad de que se trate de un desafío viral a través de internet-- quieran hacer la “bobada”.

En la provincia de Valencia, localidades como Catarroja, Massanassa, Rafelguaraf, Paiporta, Almàssera, Tavernes Blanques, Museros, Riba-roja de Túria o el Barrio del Cristo --entre Aldaia y Quart-- y también la castellonense de Segorbe han tenido que desalojar y cerrar sus piscinas por la presencia de heces o por otro tipo de actos incívicos como el lanzamiento de hamacas o de macetas llenas de tierra al agua.

En algunos casos, incluso en más de una ocasión. Es lo que ha ocurrido en Massanassa, donde la presencia de heces ha obligado a cerrar la piscina en tres ocasiones diferentes, la primera vez el 5 de julio, y Segorbe (Castellón), con un cierre en la piscina municipal y otro en la de la pedanía de Cárrica la semana pasada.

Estas situaciones suponen, según fuentes consultadas por Europa Press, un hecho aislado en un lugar concreto que sería sancionable administrativamente pero que no implica una responsabilidad penal porque, para que fuera considerado un delito medioambiental, debe suponer un grave riesgo para una amplia parte de la población o que afecte a una zona protegida de valor ecológico.

MEDIDAS

Para tratar de frenar este tipo de actos vandálicos, algunos ayuntamientos han adoptado medidas como la identificación con DNI o el registro de objetos y pertenencias de los usuarios antes de acceder al recinto de la piscina, como es el caso de Tavernes y Catarroja.

En este sentido, el presidente de la Mancomunitat de l’Horta Nord ha recordado “el perjuicio que conllevan estos actos vandálicos para las arcas municipales”, que obligan al vaciado y posterior llenado del vaso de la piscina y a la aplicación de un tratamiento de choque de cloro, tal y como establece el protocolo sanitario para estos casos, un coste que es asumido por los consistorios.

Sin embargo, este tipo de actuaciones “se dan con más frecuencia en las piscinas descubiertas”, debido a la menor vigilancia y control del que disponen, mientras que las piscinas cubiertas “están más controladas”, según ha explicado Andreu en declaraciones a Europa Press.

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