08 julio 2020
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¿Te acuerdas del festival de las Hermanitas de los Pobres? Repaso a sus 54 tardes

Se celebró por primera vez en 1947 y se prolongó, sin fallar un año, hasta el 2000 | El Viti, Camino, Capea y Robles, los que más lo torearon z Fue la cita taurina del 12 de junio y logró convertirse en el festival más importante de toda España

11 jun 2020 / 08:45 H.

De los 127 años que La Glorieta cumplirá el 11 de septiembre, el desaparecido y añorado festival de las Hermanitas de los Pobres tuvo su protagonismo en 54 ediciones (1947-2000). Más de medio siglo de historia, de solidaridad y de infinidad de recuerdos. Solo quedan la memoria de lo que fue una cita esplendorosa que convirtió a Salamanca en torno a la fecha del 12 de junio, festividad de San Juan de Sahagún, en una de las paradas fijas dentro del calendario taurino de la temporada. Y en el festival de más categoría de la temporada en España. Una cita por la que pasaron las mayores y mejores figuras del toreo. Una nómina encabezada por los grandes espadas de la tierra (El Viti, Capea y Julio Robles) que como referentes de la torería de las década de los 60, 70 y 80, tiraron del festival y a su amparo se cerraron carteles de auténtico lujo en La Glorieta. Paco Camino, que se cuela entre los figurones charros, convirtiéndose en uno de los diestros asiduos y habituales en los carteles de este festival; Litri padre, Puerta, Luis Miguel, los Bienvenida, Aparicio, Espartaco, Ortega Cano, Manzanares, Ojeda, Joselito, Jesulín...El festival de las Hermanitas celebró su primera edición el 18 de septiembre de 1947, con el mundo del toro aún de luto tras la muerte apenas tres semanas antes de Manolete (Linares, 28 de agosto). Entonces en España se celebraban infinidad de festivales benéficos, para ayudar y sofocar aún los estragos que había producido la Guerra años antes. Ninguno arraigó con tanta fuerza como este de Salamanca para ayudar a la residencia de ancianos que las Hermanitas de los Pobres tienen junto a La Glorieta. Las monjas, casa por casa y finca por finca, recorrieron Salamanca en busca de ayudas para sofocar sus apuros; y entre ellas, llegan a Matilla ante don Alipio Pérez Tabernero, al que le proponen la opción de organizar un festival. Les ofrece un novillo y la actuación de su hijo; y se pone en contacto con otros ganaderos como su hermano Antonio y Sánchez Fabrés. Luego llegaría tres novillos más: Atanasio, Abdón Alonso y Amador Santos. De inmediato surgirían ofrecimientos de Juan Mari Pérez Tabernero, Jaime Coquilla e Isidoro Álvarez... El alcalde no le cobró los impuestos municipales, la Diputación sufragó los gastos de la banda, la empresa cedió el coso, el sindicato de transportes llevaría los toros sin cobrar, los subalternos bajaron sus honorarios. Chicarro y El Rubio se ofrecieron como picadores. Cada uno su granito de arena. ”Aunque no vaya... saque su entrada”, rezaba la publicidad que salió impresa para promocionar el evento con precios muy baratos para facilitar la presencia del mayor número posible de espectadores.

El primer festival tuvo 82.125 pesetas de ingresos, 27.174’70 pesetas de gastos y un beneficio de 54.950’30 pesetas. Al año siguiente, 1948, el festival se ubicó en la que se convirtió en la clásica fecha del 12 de junio y ya empezaron a desembarcar en La Glorieta las figuras: Pepe Bienvenida, Manolo Escudero, Antonio Bienvenida, Luis Miguel Dominguín, Ángel Luis Bienvenida y Pedro Robredo, además del novillero Gitanillo de Ricla; que lidiaron reses de Manuel Arranz, Graciliano Pérez-Tabernero, Pio Tabernero de Paz, Juan Cobaleda y Vizconde de Garcigrande. Se sentaban las bases de esa continuidad que fue desde el principio el deseo de don Alipio Pérez Tabernero. En manos de esta familia estuvo siempre el festival en sus 54 años de historia: Juan Mari Pérez Tabernero Montalvo (1959-1983), Juan Ignacio Pérez Tabernero (1984-1993) y Alipio Pérez Tabernero Martín (1994-2000) fueron los sucesores que llevaron el festival hasta el año 2000.

En ese más de medio siglo no se entendió el mes de junio sin el festival de las Hermanitas en el que han quedado escritas brillantes páginas. El crítico taurino Don Lance llegó a pedir un azulejo en La Glorieta en recuerdo de las verónicas de Gitanillo de Triana en 1950; aquel año Alipio Pérez Tabernero paseó un rabo. Tras él llegarían faenas fabulosas de Luis Miguel (1951), otra de Aparicio en el 53, una década esta de los 50 en las que se celebraba a plaza llena; la primera tarde como matador de El Viti (1961, un mes después de su doctorado), junto a Camino y Antonio de Jesús, se colgó el No hay Billetes, como sucedería la mayoría de las tardes de esta década; al entonces novillero Faustino Inchausti ‘Tinín’ se lo llevaron a hombros hasta la Plaza Mayor tras el alboroto que formó ante un novillo de Ignacio Sepúlveda (1958). Cinco orejas y un rabo cortó Flores Blázquez en 1967; cuatro Víctor Manuel Martín al año siguiente, alternando con Aparicio y Camino.

En 1969 diferentes problemas hicieron que el festival se retrasara al día de la Purísima (8 de diciembre) con Víctor Manuel, Pallarés, Flores Blázquez y el novillero Antonio Luis (que sustituyó a Barrero lesionado el día antes en una tienta). Todos los problemas que retrasaron el festejo del año anterior los solventó Juan Mari Pérez Tabernero en 1970 con un cartel de fuste: Antonio Bienvenida (al que sustituyó al final Manolo Cortés por una lesión), Camino y El Viti. Alipio Pérez Tabernero causó sensación en las bodas de plata del festival cortando dos orejas y dictando una lección. La lluvia no pudo con la edición de 1973 ni tampoco la tormenta del año siguiente (primer encuentro de El Viti y Capea, con Camino por delante); José Luis Villaverde bordó el toreo el 1976. El del 1978 se celebró bajo el luto del recuerdo de la muerte de don Alipio, que ya no estaba en su barrera, tras el fallecimiento el 23 de mayo anterior. Se guardó un minuto de silencio. El Viti, Capea y Robles torearon en 1980 y un año después, Capea, Robles, Espartaco y Sánchez Marcos se repartieron ocho orejas y un rabo.

Otra tarde memorable fue la de 1983 con Camino, Puerta, El Viti, Capea, Juan José y los novilleros Tomás Pallín y Angelito González. Rafael de Paula embrujó La Glorieta en 1985 en tarde reveladora y triunfal de José Luis Ramos. El festival de 1993 se celebró seis días antes de la muerte de Juan Mari Pérez Tabernero, que organizó este festejo en 22 ocasiones y a él va unida inseparablemente la historia de este festival. El de 1994 adelantó un día su fecha para no coincidir con las elecciones europeas. Al año siguiente se lidió un gran encierro de El Pilar con el que triunfaron Espartaco, Andrés Sánchez y Pedrito de Portugal. El de las bodas de oro resultó una decepción y comenzó el desplome de público en los tendidos y la agonía del evento que llegó hasta el año 2000 donde se cerró la brillante historia de un festival al que solo le quedan los recuerdos. Historia de La Glorieta.

Capea: seis tardes como ganadero y 13 como torero

El Niño de la Capea debutó como novillero en el festival de las Hermanitas en 1971 (Puerta, Camino, Andrés Vázquez, Chanito, Curro Rivera y Alipio Pérez Tabernero) y luego cumplió una docena de tardes como matador. Su paso no quedó ahí, sino que de 1987 a 1992 lidió encierros completos en el festival en uno de los momentos álgidos de la historia de este festejo. En el 87 y 89 llegaron los indultos de Pesetero y Espiguito, como cotas mayores, ambos en manos de Ortega Cano. Juan José, Capea y Esplá desorejaron sus novillos en 1988 en la que también hubo una petición de indulto. En el año 89 se alcanzó el récord de beneficios netos de la historia del festival que logró más de nueve millones de pesetas. Espartaco, Joselito y José Ramón Martín cortaron las dos orejas en 1990. Ortega Cano, Joselito y Rui Bento pasearon un trofeo en 1991; Capea y Litri tocaron pelo en el 92 poniendo fin a seis ediciones consecutivas de las reses de Capea, éxitos en el ruedo, en taquilla con llenazos y ambiente de feria en torno a un festival glorioso.

18 de septiembre de 1947. Isidoro Álvarez, el primero

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El albense Isodoro Álvarez fue el que encabezó el cartel del primer festival que se celebró a beneficio de las Hermanitas en 1947. Actuó por partida doble, tanto a caballo como rejoneador y torero a pie. Firmó un toreo elegante sobre la cabalgadura y de gran valor cuando se bajó. Cortó una oreja en uno y dio una vuelta al ruedo en el otro. Completaron el cartel Juan Mari Pérez Tabernero (dos orejas), Jaime Coquilla (vuelta al ruedo), Alipio Pérez Tabernero (todos los trofeos), Antonio Sánchez ‘Sepúlveda’ (oreja), Anastasio Oliete (doble trofeo bajo la lluvia que ya caía sobre La Glorieta), Manolito Santos (que demostró que podía ser torero) y Dionisio Recio.

14 de junio de 1975. El primer ‘cartel de oro’

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La primera vez que El Viti, El Niño de la Capea y Julio Robles compartieron el cartel en el festival de las Hermanitas fue en la triunfal y exitosa edición de 1975, que se retrasó dos días (al 14 de junio) para no coincidir con la corrida de Beneficencia de Madrid. Aquella tarde la terna de la historia dorada de Salamanca se completó con el novillero de Vitigudino, Miguel Moro, ante novillos de Los Campillones (de Chamaco). El Viti, que aquella temporada no toreó de luces, firmó una tarde prodigiosa en la que cortó tres orejas pese al fallo con la espada. El mismo premio que paseó Capea, mientras que Robles desorejó a sus dos oponentes; y como Miguel Moro a su novillo.

12 de junio de 1985. El último festival de El Viti

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Santiago Martín ‘El Viti’ siempre reservó la fecha del 12 de junio en sus temporadas de figura dentro de las grandes ferias para estar en Salamanca. Su última comparecencia en este festejo fue el 12 de junio de 1985, seis años después de su retirada de los ruedos vestido de luces. Aquel festejo se celebró apenas dos meses antes de la fatal cornada mortal de El Yiyo (Colmenar Viejo, 30 de agosto de 1985) que curiosamente toreó el festival de aquel año. Los tendidos de La Glorieta casi se llenaron y disfrutaron de una gran tarde de toros. El Viti dio una vuelta al ruedo tras la insistente ovación que rubricó una faena de poso, ciencia y magisterio.

13 de junio de 1987. Pesetero, el primer indulto

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Capea se presentó en el festival de las Hermanitas como ganadero con un soberbio encierro en la edición de 1987, que tuvo la guinda excepcional con el indulto del novillo Pesetero, que lidió Ortega Cano, que bordó el toreo ante el torrente de bravura, entrega y clase del novillo de Carmen Lorenzo, la mujer del maestro. Pesetero estaba marcado a fuego con el número 21, de 510 kilos de peso. Terminaría siendo padre de sementales de esta misma ganadería en Espino Rapado. Dos años después, Espiguito, hijo del mismo semental que Pesetero, también fue indultado en La Glorieta en el festival, también por Ortega Cano. Ambos tienen un azulejo en La Glorieta.

LOS DETALLES

16 festivales toreó El Viti, 1 de novillero

Santiago Martín ‘El Viti’ es el torero que más veces hizo el paseíllo en la historia del festival de las Hermanitas de los Pobres: 16 actuaciones, 15 como matador de toros y uno de novillero. Se estrenó en 1956 sin haber toreado la alternativa (junto a Jumillano, Victoriano Posada y Paco Mendes, con reses de Iruelo) y su última actuación fue en 1985 (con Paula, Juan José, Robles y los entonces novilleros Luguillano y José Luis Ramos, con novillos de Matías Bernardos).

13 tardes actuaron Paco Camino y Capea

A El Viti le sigue en número de actuaciones Paco Camino, que fue otro de los toreros fijos en la cita charra del 12 de junio. No en vano, actuó en 13 ocasiones: 1960, 1961, 1968, 1970, 1971, 1972, 1974, 1977, 1978, 1979, 1982, 1983 y 1984. Le siguen El Niño de la Capea, el mismo número de 13 actuaciones, aunque la primera (1971) como novillero; y Julio Robles con una menos (12), todas de matador.

6 encierros de El Niño de la Capea

Si el festival de las Hermanitas tiene un nombre en cuanto a ganaderías se refiere esa es la El Niño de la Capea. Lidió en seis ediciones un encierro completo, y en dos con los ya conocidos indultos, con la curiosidad que todos estos encierros los lidió de manera consecutiva entre 1987 (Juan José, Manzanares, El Niño de la Capea, Julio Robles, Ortega Cano, Paco Ojeda y Rui Bento) y 1992 (Joao Moura, El Niño de la Capea, Litri, Jesulín de Ubrique, Manuel Caballero y el novillero Andrés Sánchez). El mismo número de encierros en este festejo lidió la ganadería de José Matías Bernardos.

6 divisas repitieron en el festival

Las ganaderías de Abdón Alonso y hermanos Rodríguez Pacheco lidiaron tres encierros cada uno; y dos las de María Sánchez de Terrones, Juan Andrés Garzón, Ignacio Sánchez y Sánchez y El Pilar de Moisés Fraile.

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