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Una corrida de toros en la feria de San Isidro E.P.
Sin revelación

Sin revelación

Opinión de Javier Lorenzo en el Suplemento Toros de LA GACETA

Sábado, 21 de enero 2023, 16:49

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A la empresa de Madrid le va a salir una feria de San Isidro redonda, llamativa, atractiva, con grandes alicientes casi a diario. Sin embargo, va a ser un serial que va a perder gran parte de su identidad en el compromiso de futuro. Porque Madrid fue siempre plaza de temporada, y ya apenas lo es —pese a que siga siendo aún la que mantiene la actividad y mayor número de festejos a lo largo de todo el año—, y su serial el mejor escenario y escaparate para sacar a toreros del olvido, a lanzar a alguno de los desconocidos, a recuperar los que parecía que se perdían, a generar novedades y atractivos que en el coso venteño certificaban su billete para viajar al resto de las ferias de capitales y provincias del curso.

Madrid va a perder esa identidad con la nueva versión de un San isidro en el que se sucederán los carteles de figuras. Una apuesta por los carteles de calidad, mayor inversión y desembolso económico, pero esa reducción de festejos del gran ciclo cercena la posibilidad de lanzamiento de toreros que necesitan ese trampolín de un coso de su relevancia, y ahora se van a quedar en casa.

No solo se cierra el paso a los espadas modestos que no van a tener cabida en las combinaciones de la gran cita de la temporada, tampoco la tercera fila y casi tampoco de los de la segunda. San Isidro se queda huérfano de oportunidades para quien más lo necesita y se va a convertir en el lugar de encuentro de los toreros que ya tienen hecha, firmada y comprometida gran parte de los contratos en el resto del curso taurino.

Hace tiempo que los nombres del escalafón dejaron de fluctuar en función de lo que sucedía en el ruedo y eso no solo juega en contra de la propia Fiesta sino de la generación de nuevos valores en una bolsa cada vez más caduca y envejecida. Una de las últimas plazas, sino la última, que tenía ese poder, incluso ya ha dejado de serlo como lo era no hace tanto tiempo.

En San Isidro de 2023 apenas va a haber oportunidades. Va a dejar de ser el gran escaparate del toreo y se va a convertir en un muestrario de lo más selecto. Solo de los más selecto. Y allí se van a jugar los cuartos quienes ya no tienen casi nada que decidir.

Por eso ante ese gran palenque que va a hacer frotarse los ojos a más de un aficionado, no está de más acordarse de los que se quedarán por el camino. Esa nueva versión de San Isidro, más corto, más reducido y más rutilante va a ser el menos comprometido con el futuro. Si Madrid era la última plaza a la que se aferraba quien busca salir del anonimato, ¿cuál va a ser el clavo ardiendo al que se agarren ahora? ¿De dónde van a salir las novedades de la campaña? ¿Dónde van a brotar las revelaciones? Así la temporada se seguirá jugando con las mismas cartas de los últimos años. Y ya son demasiados con los mismos protagonistas y sin apenas novedades.

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