28 enero 2022
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Siete toros salmantinos de 2021 para el recuerdo

Sombrillo y Burredor, de Pedraza de Yeltes; Farolero de Domingo Hernández y Gerifalte de Garcigrande; Joyero de José Enrique Fraile de Valdefresno; Martinete II de Hoyo de la Gitana; y Ateo III de García Jiménez se desmarcaron del resto entre los más bravos en plazas de máxima categoría

01 ene 2022 / 21:02 H.
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Entre el centenar de toros salmantinos que se lidiaron en 2021 en plazas de primera categoría siete brillaron por encima del resto. Virtudes variadas con el común denominador de la bravura en sus más variadas versiones. Desde la nobleza exquisita de un Joyero de José Enrique Fraile de Valdefresno (encaste Atanasio) lidiado en Bayona a la emoción desatada del imponente Farolero de Domingo Hernández (vía Juan Pedro Domecq) en Madrid. Alejandro Marcos le cortó una oreja a aquel toro en el coso francés el 4 de septiembre, mientras que Emilio de Justo desorejó al segundo en Las Ventas en la Feria de Otoño, veintiocho días después (2 de octubre).

El primer animal que abrió la caja de los truenos fue Martinete II, de Hoyo de la Gitana, que se terminó convirtiendo en el toro más bravo de la feria de Vic Fezensac, templo torista por excelencia en Francia, donde el toro está por encima de todo y de todos. A este lo toreó, en una matinal el 11 de julio, López Chaves, y tras poner la plaza en efervescencia ante el torrente de emociones que se desataron con el bravo toro criado en los pagos de Galleguillos (encaste Santa Coloma) el premio quedó reducido a una doble vuelta al ruedo por pinchar con la espada. El recuerdo de la formidable casta de Martinete II quedó grabado ya para siempre.

Dos de Pedraza de Yeltes (sangre Domecq, vía directa El Pilar) saltaron en el debut en corridas de toros de esta ganadería en Mont de Marsan (25 de julio). Ambos cayeron en el lote de Alberto Lamelas. Sombrillo, número 19, lidiado en quinto lugar, resultó el mejor astado de aquella función por su estruendosa espectacularidad en todos los tercios que hizo que se llevara todos los premios de feria al toro más bravo. Aquella misma tarde, hubo otro de excelente condición, de nombre Burredor, lidiado en segundo lugar también por Lamelas, que dio un juego excelente. A cada uno de ellos le cortó una oreja el diestro jienense.

A este quinteto de reses de triunfo y de bravura distinguida que saltaron a cosos de máxima categoría, les pone la guinda Ateo III; un toro de excepcional condición con el hierro de García Jiménez que abrió la corrida del 30 de septiembre en La Maestranza de Sevilla, donde la ganadería salmantina dio un ejemplo en presentación y juego con el que al final fue considerado y valorado como el encierro más completo de la feria de San Miguel. Ateo III salió al ruedo en primer lugar de aquella función y se las vio con El Juli, que le cortó una oreja. Seriedad en la hechura y en el juego, bravura noble, contenida y excelsa, humillación superlativa, repetidor siempre y de una fijeza extraordinaria. Resultó un cuatreño de los que se quedan grabados para siempre.

Como complemento a todos ellos otro que sacó matrícula en la feria de San Miguel de Sevilla fue Gerifalte, con el hierro de Garcigrande, lidiado por Miguel Ángel Perera en quinto lugar. El extremeño le cortó al toro salmantino una oreja, que supo a poco. El tranco, el ritmo, la nobleza y la calidad superlativa hicieron que el pupilo de Justo Hernández se subiera al podio de los mejores. Un toro de categoría en un escenario supremo. Sacó más nota el toro que el torero, y hoy se recuerda más a uno que a otro.

Variedad de encastes

Toros de encaste domecq (vía Juan Pedro o El Pilar), santacolomas o atanasios, en escenarios de la relevancia de Madrid y Sevilla o las plazas francesas de Mont de Marsan, Bayona o Vic Fezensac proyectaron al mundo la más variada bravura de las diferentes vertientes del toro que se cría en el Campo Charro. El juego y recuerdo imborrable de todos ellos hizo que se colocaran entre los mejores de un año en el que se recuperó con timidez la temporada taurina en el gran circuito. Y ahí Salamanca dejó alto el pebellón de la bravura en sus más variadas versiones: Burredor y Sombrillo de Pedraza de Yeltes, Farolero de Domingo Hernández y Gerifalte de Garcigrande, Joyero de Valdefresno, Martinete II de Hoyo de la Gitana, y Ateo III de García Jiménez fueron los nombres propios.

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