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Nicolás Fraile, en uno de los pasillos de la casa ganadera de Tellosancho, con carteles y recuerdos en la pared de su hermano Juan Luis. J. L.
Nicolás Fraile: «La afición y creer en el toro que crías es clave para seguir»
ENTREVISTA

Nicolás Fraile: «La afición y creer en el toro que crías es clave para seguir»

Valdefresno se mantiene fiel a su encaste y su filosofía del toro bravo apostando por las reses de procedencia Lisardo y Atanasio. El domingo lidia en Las Ventas un encierro con el que celebrará los 30 años de antigüedad que cumplió el 16 de mayo

Javier Lorenzo

Tabera de Abajo

Sábado, 22 de junio 2024, 11:31

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En un cercado casi anexo a la casa de Tellosancho, aguardan las horas la decena de valdefresnos que están anunciados el domingo en Las Ventas. Un encierro de irreprochables hechuras que delatan su procedencia, los lisardos que fueron la debilidad del inolvidable sheriff de la casa, el llorado Nicolás Fraile. Ahora, bajo la batuta de su hijo y con los primeros pasos de su nieto, Nicolás II y Nicolás III, mantienen el legado y la generosa filosofía de apuesta por un tipo de toro ya casi único, un encaste que hoy navega a contracorriente de los gustos de las figuras, cegadas solo con el toro de Domecq, y más que en él, con el de apenas media docena de hierros.

Valdefresno tiene en sus lisardos uno de los pocos reductos que quedan en el campo bravo de esta sangre; y, junto a ellos, los atanasios en su más pura esencia y pureza que incorporaron tras la compra (2008) que hizo la familia —antes de la división de los dos hierros— de las reses de Javier Pérez Tabernero. Vecino de finca, linderos los predios de El Villar con Tellosancho. Lisardo y Atanasio fue siempre la bandera de Valdefresno desde que arrancó en 1992 su andadura en solitario al independizarse Nicolás Fraile de sus hermanos en El Puerto de San Lorenzo, que tenía en esta sangre el origen de su ganadería.

Nicolás Fraile mantiene en pureza familias de ambas líneas y otras mezcladas, logrando de una y otra forma un toro con personalidad definida. La corrida de este domingo de Madrid destaca por unas hechuras más reunidas, mayor armonía, ligeramente más bajos y finos. La seriedad de pitones que exige Madrid y el cuajo de un toro con distinción. Tienen el pelo reluciente y fino de su esplendor, en sanidad, alimento y preparación. El tribunal de Las Ventas le espera para un nuevo examen para el que siempre se le exige un plus de más.

¿Cómo define el encierro de su comparecencia en Madrid?

—Es buena, está bien preparada. Sabíamos la fecha desde principios de año y eso nos ha permitido prepararla poco a poco. San Isidro tiene más repercusión, hay más medios y más miradas, pero Madrid siempre es Madrid. La responsabilidad es máxima.

A simple vista, parece que han bajado las hechuras del toro de la casa...

—Eso en pocos años no se cambia. Es una corrida, fuerte y seria. Tiene buenas hechuras, caras colocadas y sí, son bajos. El trabajo siempre va encaminado al toro que uno tiene en la cabeza. A Valdefresno siempre lo marcó Madrid. Desde que tengo uso de razón siempre hemos trabajado con el fin del toro de Madrid. Eso marca la selección de los sementales, de vacas... Eso es lo que buscas en las tientas. Cuando sale el bueno o la vaca buena, piensas en el hijo que irá a Madrid. Valdefresno siempre estuvo muy marcado por Madrid desde el inicio de Valdefresno, e incluso antes con El Puerto. Es verdad que antes era un toro de más alzada, que abría mucho las caras. Al final es un trabajo de años y años, intentando hacer el toro serio y con trapío pero bonito y bien hecho.

¿Qué tiene, o qué necesita, Madrid que no tenga o necesite el resto?

—La preparación es similar en cuanto a selección, a la genética que buscas. Llevamos 30 años seleccionando y pensando en Madrid, el objetivo es el mismo. El toro de Madrid requiere un plus de movilidad, entrega, durabilidad, más raza. No siempre se logra pero lo que se busca es eso. El nivel de exigencia, tamaño de la plaza y del toro, allí se te pide un toro que es la cabecera de camada. Para Madrid puedes tener toros si tienes una camada larga, pero al final te valen los 8 ó 10 que te valen. La exigencia de trapío te limita más que en otras plazas para las que tienes más toros para elegir. El listón de Madrid es muy alto y por eso tiene que ser así. Por eso un triunfo allí no tiene que ver con el de otras plazas.

¿Qué recuerdos se le vienen la memoria o qué toros importantes recuerda de su paso por Madrid?

—Empezamos hace 30 años y hay un recuerdo muy bonito. Aquel San Isidro de 1994 fue el de la despedida de Curro Vázquez. Cortó una oreja y pinchó el otro que le tenía una oreja o las dos. Los dos Lironcitos: el de Ponce que marcó un momento en Ponce y en la tauromaquia de Madrid (1996);y el de Castella, que le cortó las dos orejas y protagonizó la primera puerta grande de un torero francés en Las Ventas (2007). Hubo una gran corrida como la de 2002, Pepín Jiménez, Luguillano y Bote, Luguillano le tenía las dos cortadas de un Bilanero pero lo pinchó y le cortó la oreja al otro. Me acuerdo un 15 de agosto de Juan Ortega que cortó una oreja y fue el trampolín para empezar a sonar. Dos corridas del 12 de octubre, la última de Madrid antes de la pandemia y otra con Frascuelo, Espínola y Palacios (2011). La de la puerta grande de David Mora, otra de Fandiño en una feria de Otoño en la que armó una muy gorda.

¿Cuál es la clave para resistir con el encaste de Atanasio cuando hoy casi solo impera el Domecq?

—Al final la clave es la afición y creer en ello. Hoy las figuras ya no la tienen como su ganadería predilecta. El encaste Atanasio les gusta menos. Es un toro con sus teclas y los toreros lo conocen menos.Son recelosos a torearlos al no estar acostumbrados.Es un toro con sus matices, hay que echarlo para adelante, sobarlo más para saber llegar a unos finales importantes. Hay que sabérselo sacar. Es un toro distinto que me gusta. Es muy bueno que se apueste por el toro de Domecq, pero sin volver la espalda a otras ganaderías que también embisten muy bien. Con la variedad ganamos todos. A veces duele cuando ves que tienes corridas buenas y no vas a los sitios que te gustaría, y hay que aguantar y creer en ello. Yo creo en lo que tengo porque es un toro bueno y a día de hoy es distinto a los demás.

30 años de antigüedad

La ganadería de Valdefresno cumplió el 16 de mayo 30 años de la antigüedad que tomó en Madrid. Aquella tarde lidió una corrida de toros en la plaza de toros de Las Ventas que lidiaron Curro Vázquez (oreja y saludos), Antonio Borrero 'Chamaco' (silencio en ambos) y Javier Vázquez (oreja y ovación).

12 años de la última puerta grande

La última puerta grande en Las Ventas con toros de Valdefresno la consiguió David Mora en San Isidro de 2012 (5 de junio) cuando cortó una oreja a cada toro (Bilanero y Langosto), aquella tarde compartió cartel con Curro Díaz yCésar Jiménez. Sebastián Castella fue el último que le cortó las dos a un mismo toro de Valdefresno en esta plaza: 18 de mayo de 2007.

12 orejas este siglo

A los toros de Valdefresno le han cortado doce orejas en Las Ventas en lo que va de siglo:Luguillano (2022), Castella (una en 2006 y dos en 2007), Perera (2008), David Mora (dos en 2012), Fandiño (2012),Eugenio de Mora (2015), Juan Ortega (2018), Gonzalo Caballero (2019) y Jesús E. Colombo (2019).

El cartel

La ganadería de Valdefresno, propiedad de Nicolás Fraile, será la protagonista este domingo en Las Ventas de la corrida de toros en la que están anunciados Morenito de Aranda, ausente en los carteles de San Isidro, junto a dos de los toreros jóvenes que destacaron en esta feria como Francisco José Espada (que resultó herido por un toro de Pedraza de Yeltes) y Juan de Castilla, que resaltó con la de Miura.

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