08 julio 2020
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Lo de ayer ya no vale

Artículo de opinión de Javier Lorenzo en el suplemento ‘Toros’ de LA GACETA

28 jun 2020 / 20:43 H.

Ya tienen las medidas, ahora se apela al ingenio y a la originalidad de las empresas taurinas para reinventarse, para darle forma a la nueva normalidad del espectáculo de los toros. Recuerden que la antigua iba camino de la desaparición por sus propios vicios y sus propios errores. Por su poca visión de futuro y un planteamiento o estructura cortoplacista que no se atrevía a mirar al mañana del espectáculo. Ahora toca ponerse el mono y trabajar en una nueva alternativa y un nuevo planteamiento. Si lo de antes ya no valía, menos va a valer a partir de ahora. El reto es trabajar si de verdad le interesa este espectáculo del que han vivido tantos años. Si de verdad creen en su futuro. Si de verdad les interesa que continúe y siga brillando con luz propia de aquí en adelante. Si de verdad quieren que siga siendo un evento y una actividad importante dentro de la sociedad de la que por sus propios errores (de eso nadie tuvo culpa más que el toreo y sus protagonistas) terminó desvinculándose para, erróneamente, vivir en una vida paralela con la que nunca más ya llegó a fusionarse. Ahora hace falta ingenio, compromiso y ganas. Hace falta dar un giro de tuerca al toreo. Hace falta reinventarse para ofrecer una nueva imagen. Hace falta creer de verdad en este espectáculo. Hace falta reestructurar el sector. Y confiar en él. Hace falta potenciar los valores que lo hicieron grande y único. Hace falta compromiso. Hace falta sentirse orgulloso de un evento sin par.

“Volver es ganar”, rezaba una gran pancarta el pasado sábado en el estadio de San Mamés mientras jugaba el Athletic. Que en el toreo no suceda lo contrario es competencia nuestra, de todos. Que volver sea un impulso para despegar y salir de nuevo con más fuerza. Con más vida. Que volver no se caer en los errores del pasado. Que volver sea un alivio y un estímulo para regresar y encontrarnos todos los que seguimos enganchados al toreo en las plazas de toros. Y, entre todos, captemos nuevos clientes. Que volver sea un acicate. Que volver sea un punto y aparte. Que volver sea un argumento para devolverle a la Fiesta toda la grandeza que le robaron en los últimos años previos a esa pandemia del coronavirus que ya va a marcar un antes y un después en nuestra vida. Que volver sea un guiño a la esperanza. Abran los ojos de una vez por todas, empresarios y figuras. Dejen de manejar los hilos de la Fiesta a su antojo y pensando solo en su interés y piensen en la inversión en el futuro. Y en el mañana del espectáculo. Si se consigue el beneficio será para todos, incluidos ustedes. Trabajen para dejar una Fiesta mejor de la que se encontraron. Trabajen por el bien del toreo, por encima de todo y de todos. No es tiempo de esconderse. No es tiempo de guerras particulares que no llevan a otra cosa que resultados perniciosos para el toreo. De poco sirve que salgan los aficionados a la calle, como lo han demostrado de manera masiva en concentraciones históricas y sin precedentes en toda España en los últimos quince días reivindicando el toreo y haciéndole chirriar los oídos al gobierno, si después los propios taurinos siguen montándose la fiesta a su antojo, sin interés para el aficionado. Y con más de lo mismo. Lo que ya no valía antes del virus, menos va a valer ahora. Mucho menos.

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