25 septiembre 2020
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La (desigual) nueva normalidad en los toros

Todos cumplen la ley, pero contrastan las medidas de seguridad de La Glorieta frente a las de otros cosos como El Puerto de Santa María

07 ago 2020 / 19:09 H.

Los tendidos de La Glorieta se llenaron de mascarillas. Cerca de mil seiscientas que cubrieron y protegieron a todos y cada uno de los aficionados que coparon el aforo máximo permitido por las restricciones sanitarias del Covid-19. Hasta el propio Juan José Padilla, se dio cita en La Glorieta para esta puesta de largo. Había ganas de toros en Salamanca y se demostró desde el primer momento. Así se “llenó” la plaza en el máximo permitido en el primer festejo que se celebraba en Salamanca tras el fin del estado de alarma que arrancó mediado el mes de marzo. Cinco meses sin toros en Salamanca y provincia. A los aficionados le pidieron el DNI a la entrada del coso, junto a la entrada nominativa; el uso obligatorio de la mascarilla y también la distancia de seguridad de un metro y medio: Es la nueva normalidad taurina en Castilla y León, regada de geles hidroalcohólicos repartidos por todo el recinto. Los 1.600 espectadores suponen poco más de una décima parte de las más de 10.000 de La Glorieta.

El coso que además se llenó de pegatinas. En el suelo para indicar la dirección de los aficionados a la entrada y a la salida hacia sus localidades; y también en los asientos de tendidos, gradas y andanadas, donde se marcaban donde se podían sentar los aficionados y donde no.

Gel hidroalcohólico para la afición en las puertas de acceso a La Glorieta. | GUZÓN
Gel hidroalcohólico para la afición en las puertas de acceso a La Glorieta. | GUZÓN

Se repartió el escenario atendiendo a la imposición de ese metro y medio de separación que se ha llevado por delante el grueso de la temporada taurina en la Región por la imposición de la Junta de Castilla y León para tratar de contener el contagio del coronavirus que trae al mundo en jaque. Nada que ver con la limitación del 75% del aforo que se marca en los cosos de Extremadura o el 50% en los andaluces, donde como se vio en los últimos días a través de las fotografías y la televisión no hay separación entre los aficionados, se impone el máximo de aforo y con la obligatoridad de las mascarillas cada aficionados se puede sentar juntos y donde quieran. Para esta primera cita taurina en La Glorieta se repartieron los asientos buscando adaptarse a esa norma. Por cada asiento ocupado, tres libres a izquierda y a derecha; y una fila por delante y otra por detrás totalmente liberada y sin poder ocuparse. Los aficionados respetaron esas distancias y las ovaciones volvieron a escucharse en La Glorieta. La primera nada más ver aparecer en el ruedo a los toreros; y después una larguisíma una vez que se cerró el minuto de silencio al finalizar el paseíllo, que se guardó en memoria de las víctimas. La ovación estremeció a los presentes. Fue como una liberación. Los aplausos del reencuentro. Cinco meses después.