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Justo Hernández, en el patio de cuadrillas de Las Ventas. J. L.
Justo Hernández: «En Madrid se impone la verdad y esa fue la gran virtud de Bromista»
ENTREVISTA AL GANADERO DE GARCIGRANDE

Justo Hernández: «En Madrid se impone la verdad y esa fue la gran virtud de Bromista»

El ganadero de Garcigrande analiza su triunfal paso por Madrid y en especial uno de los grandes toros de este año

Javier Lorenzo

Salamanca

Jueves, 13 de junio 2024, 16:13

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«Madrid es mucho Madrid, salir ileso no es fácil, aunque todo es mejorable», confiesa Justo Hernández tras la gran corrida de toros que lidió en la Beneficencia. Con humildad y sin falsa modestia, también pone sobre la mesa que no hay ganadero que supere sus marcas en el porcentaje de toros lidiados y puertas grandes conseguidas que él tiene. Los números están ahí. Y resalta los datos:«Solo me han devuelto un toro en el ruedo (de Litri), también tengo ese récord, como lo tengo de rechazados en los corrales», bromea. Su último gran toro se llama Bromista, el sexto del domingo; y se quedó perdido entre la falta de acierto de Castella el primero, de una calidad y ritmo inmenso que brindó un triunfo al torero francés. Justo Hernánedez insiste en su capacidad de superación:«Hay mucho que mejorar, salieron toros con poca fuerza y otros que fueron de los mejores que hemos lidiado a Madrid». Ahí están Achampanado y Bromista.

Sobre este último profundiza su criador: «Fue un toro diferente en cuanto a hechuras respecto al resto. Era necesario según iba todo que saliera de otra manera. Fue un toro con una gran fortaleza y una espléndida capacidad de embestir por abajo. Respondió a lo grande y no se terminó nunca. No dudó en tirar para adelante». Con la misma generosidad para el toro, el ganadero de Garcigrande valora la dimensión de Fernando Adrián: «Estuvo con una medida de sabiduría tremenda, para administrar, medir y exigir al toro en su momento. Y saber hacer eso con toda la presión que te impone Madrid, tuvo un gran mérito. Lo hizo todo con gran inteligencia natural, como lo hacen las grandes figuras».

A la hora de destacar la gran virtud del animal aparece en el juicio de Justo Hernández también una de las claves de Madrid: «Lo mejor fue el fondo que tuvo y la verdad de lo que hizo. En Madrid siempre se impone la verdad. Cuando no aparece, todos se enfadan, en especial el tendido 7. Pero cuando lo que se hace en el ruedo es de verdad, de valor y bravura, ese tendido respeta como el que más. Yo soy muy del 7 en eso. De saber que si aflora la verdad sabes que se van a entregar sin reservas».

Bromista está ya en el historial de toros bravos lidiados por Garcigrande en Las Ventas. Justo Hernández recuerda un toro de Julio Aparicio de épocas remotas, le recuerdo otros más recientes de Rufo, Ginés, de Emilio de Justo... «Ese sexto es el que quieres que te salga en Madrid. Con ese poder, fue de una entrega sin medida. De estar delante y ponerte. Un toro de dos orejas y las tenía cortadas, la pena fue la espada».

Sobre el primero, Achampanado, el ganadero de Garcigrande tampoco duda al poner en valor todas sus cualidades: «Había muchos miedos, era la última corrida y se arrastraban los miedos a consecuencia de los muchos líos de la autoridad en lo que iba de feria en los corrales. A todos nos encantaba el toro, pero se aprobó condicionado a que saliera el primero del lote del que le tocara.Eso lo condicionó y sentenció. Si hubiera salido en otra posición, hubiera sido de otra manera... Castella hubiera estado más suelto y metido en la tarde. Hubiera sido un toro de éxito. No entiendo el porqué hacen eso, imponer que saliera primero, aunque también les tengo que dar las gracias por darnos la opción al menos de lidiarlo».

Para lo bueno y lo malo a la hora de lograr esa regularidad en el triunfo, Justo Hernández dice que «no hay explicación»: «El de Madrid es un toro especial, que tiene que llegar entero hasta el final, eso es lo que obsesiona. Es más emoción que verdad, es autenticidad, por encima del buen toreo y de lo demás. El poder, la transmisión, de capacidad. Es un toro muy difícil de conseguir, pero al final se resume en una palabra: verdad. Estamos cansados de ver toros con muchas virtudes y apenas defectos que no valen para triunfar en Madrid. Eso a los profesionales nos crea malestar con el público, pero no vale. Allí no sirve un toro bueno. Solo vale el toro que impone la verdad», sentenció Justo Hernández. Verdad tuvo Bromista, que no admitió bromas y mantuvo a todos en alerta.

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