Borrar
José Enrique Fraile, ente la escultura de Sánchez Calzada al toro bravo. MIGUEL OBES
José Enrique Fraile: «He sido tozudo para defender un encaste si no, sería uno más»

José Enrique Fraile: «He sido tozudo para defender un encaste si no, sería uno más»

El ganadero salmantino sigue fiel a la filosofía ganadera que heredó de su padre y que ya ha transmitido a sus hijas.

Javier Lorenzo

Salamanca

Miércoles, 21 de febrero 2024, 09:16

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Nunca ha perdido la calma. O al menos así lo ha manifestado. Y transmite esa tranquilidad que nunca le abandonó. Tampoco le ha dado portazo en un momento en el que sus toros le dan la razón a su más que firme apuesta. Habla con sinceridad. Con argumentos sólidos de buen aficionado, aunque José Enrique Fraile es mucho más que eso. Hijo del inolvidable Nicolás Fraile, el sheriff de Valdefresno y uno de los míticos ganaderos del Campo Charro, arrancó su andadura en solitario el invierno posterior a la irrupción de la pandemia tras dividir la ganadería con su hermano Nicolás. Y mantiene la fidelidad al encaste Lisardo-Atanasio, casi proscrito, con una tímida llama que alimenta la ilusión imperecedera de los aficionados más románticos pero con la negativa de las figuras y las adocenadas empresas solo se preocupan de satisfacer los gustos de esos toreros con poder. Con todo a la contra José Enrique Fraile de Valdefresno se mantiene firme en su apuesta, con el toro que le vio crecer, el que le inyectó la afición de niño, el que ilusionó de joven y el mismo que sigue conquistándole en una madurez que ya ha sabido trasmitir a sus herederas. Hace dos veranos le dieron la vuelta al ruedo a dos toros en Vitigudino, el año pasado conquistó con otro su retorno a La Glorieta en una memorable corrida concurso en la que Lirio sacó nota, como lo hicieron los cuatro de la novillada lidiada la semana pasada en Ciudad Rodrigo, con especial premio a Pelotito, premiado también con honores en el arrastre. Los éxitos le dan la razón y oxígeno para alimentar esa «tozudez» de la que habla José Enrique Fraile.

Imagino que no le sorprenderán estos resultados como a cualquier aficionado cuando se encuentra con una divisa o un toro diferente que embiste tan bien como el que más…

-Sabemos lo que hay en casa. Y los resultados se están viendo en los últimos años en la plaza. Vas viendo el recorrido y la línea es esta en la que están saliendo las cosas bien. Lograr la regularidad es importante en estas ganaderías.

¿Eso es una reivindicación de su ganadería?

-Cuando hemos lidiado fuera, los resultados también han sido buenos, pero la repercusión no fue igual. La gente se entera menos, aquí tenemos la suerte de ser la ciudad más importante de España en cuanto a información taurina y todo tiene una repercusión mayor y con las nuevas tecnologías ya vuela al mundo de inmediato. ¿Reivindicación? Me lo tomo como un ganadero de que tiene un encaste distinto por el que llevamos luchando toda la vida. No reivindico solo el mío, la clave es mantener la diversidad no solo de mi ganadería. Hay que apostar por la variedad que hay, de encastes, colorido y están paradas. Siempre defendí al toro de Atanasio-Lisardo, que me dio el sentido de ser ganadero. No quiero ser uno más, que es lo más fácil, cruzar o meter un encaste mayoritario. Tengo la obligación de mantener este, el que vi toda mi vida. Sin esta reivindicación muchas se perderán. Lo deberíamos defender y pensar en el futuro. Y apostar por la variedad que siempre hubo para evitar un problema que se agudiza: que haya pocas ganaderías, que las que haya acaparen las ferias porque cada día tienen más ganado al ser lo único que piden los toreros y que esto se convierte en un espectáculo repetitivo. Y no estoy en contra ni de esos toreros ni de esas ganaderías. Solo pido oportunidades y paciencia y dar opción a toreros nuevos y ganaderías variadas.

¿Los triunfos abren puertas a los ganaderos o le sucede lo mismo que a los toreros?

-Triunfar te da la esperanza para seguir. Ahora volvemos a la Copa Chenel porque el año pasado salió bien. Como premio nos dijeron que volveríamos y ahí estamos. Madrid hace dos años tuvo su repercusión, por circunstancias en 2023 no fuimos a San Isidro, este estábamos entre las propuestas y al final nos quedamos fuera, nos han dicho que vamos el 15 de agosto. La última de Ciudad Rodrigo ha sido importante. Ya no es como antes, cada festejo, cada toro, todo se ve, analiza y estudia. No tiene la repercusión instantánea pero siembras para el futuro. Si saliendo todo bien cuesta, imagínate si no saliera bien, nos borran de un plumazo.

¿Se siente solo en este camino?

-He cambiado en la forma de pensar. Me veo con fuerza para seguir. En el tema taurino, cada uno tenemos que saber lo que hacemos y seguir nuestro camino. Al final vives en tu finca, con tus toros, eres tú quien tiene que luchar sin agarrarte a nadie. Yo me siento un privilegiado, valoro cosas que antes no valoraba. La pandemia me enseñó a disfrutarlas. El espectáculo que tenemos entre manos es el más maravilloso y estoy orgulloso de participar en él, me gustaría que fuera de otra forma. Por eso todos tenemos que pensar en el futuro. Estamos en buen momento para defenderlo y luchar y uno de los factores es la diversidad. A mí me gusta, además de mis toros, ver lidiar Gracilianos, Murubes, Vega Villar, Domecq, Coquillas... esa variedad gusta y aún tenemos la oportunidad antes de que no se pierda. Ahora es un único espectáculo, de las figuras, con un toro bueno. No me meto con esas ganaderías que son grandiosas, pero es necesario que haya más y variar, que los toreros aprenden a torear toros distintos y el aficionado lo disfrute y sepa valorar.

¿Qué le anima y hace seguir al frente con esta aventura con casi todo el mundo en contra?

-No me quiero poner pesimista. Sigo viviendo mi vida. No es fácil, pero me anima, lo que animó a mi padre y pienso en el futuro. A mis hijas, le gusta y quiero dejar la ganadería en buen momento y que puedan luchar. La toalla yo no la voy a tirar a estas alturas. Ellas ya saben que no es fácil y tampoco son pesimistas. Cuando aprendes a valorar las pequeñas cosas te das cuenta que son más las positivas que las negativas aún siendo difícil.

¿Qué tiene su toro que no tenga el resto?

-La personalidad que le imprime toda la familia. En la ganadería trabajamos todos, mis hijas, mi mujer, todos. Es distinta y el encaste también. Es la nota diferencial. Además es un toro diferente, se conoce por su morfología, su trapío, comportamiento, por su frialdad inicial, por los finales, por la manera de embestir... son muchos matices que imprimimos durante años. Puede que no sea el más comercial, si cayéramos en buscar eso, en la moda o lo más rápido seríamos una más. Ahí sí he sido tozudo para seguir con lo mismo y defenderlo. Al salir de la plaza, te das cuenta de las sensaciones de la gente y si ves que tu toro le ha transmitido algo diferentes, sin comportarse con los cánones habituales, te satisface.

¿Qué tiene que le lleve a encontrar hoy la negativa de las figuras para lidiar con ellos?

-Creo que no lo conocen. Cuando lo han toreado las figuras, no hace tanto, había toreros, que veían en los toros virtudes que no veía ni yo. Hoy están más lejos por desconocimiento y, en cuanto más tiempo pase, será mayor. Además, si cuesta que un torero se lance, para que se pongan de acuerdo tres, imagínate. Antes cuando una figura quería quitarse a otro del medio, lo hacían así. Por ejemplo, a Ponce le gustaban estos toros y su rival era Joselito, pues los pedía en las plazas en las que él tenía el mando para marcar diferencias. Y al revés... Eso le daba vida al espectáculo. A día de hoy, sigo en contacto con los toreros, y están capacitados de sobra para torear todo tipo de toros pero se ha cerrado solo en unos pocos. Fíjate como fue el revulsivo de Galache en Salamanca, imagina si entra una de Atanasio y otra de Santa Coloma, otra de... buscando que embistan, que todo tenga un sentido, que los hay, que estén seleccionadas y en buen momento.

¿Cómo se les puede convencer a los toreros?

-A día de hoy, con las ganaderías más cortas, es más difícil. Es más difícil tenerlos en casa, llevan muchos años con las mismas ganaderías, a base de conocerlas y sentirse seguros. A veces no lo hacen por pereza de hacer cosas nuevas, ahí ellos no tienen la culpa del todo. No quiero meterme solo con ellos, aunque es verdad que hay que ser agradecido de lo que a cada uno nos ha llevado hasta donde estamos, devolver algo y sembrar en el futuro para los que vengan después, lo mantengan. Ahí también juega un papel importante el empresario: debe volver a actuar como antes y preocuparse como se preocupaban las empresas y los veedores, que sabían qué corridas buenas había en cada finca. Ahora los toreros van a una ganadería y lo torean todo, antes el veedor buscaba la corrida bien hecha y entipada de cada sitio para las figuras... y de muchas ganaderías. Sabían en qué momento estaba el toro y cada ganadería. Ahora de una ganadería de sus predilectas le matan todo, el bonito, el feo, el grande, el chico. Y dejan en el campo corridas hechuradas y en tipo de otros sitios porque no son de sus ganaderías habituales.

¿Qué es más difícil, convencer a las figuras o a las empresas?

-La empresa no quiere problemas. Compran la corrida que dice el torero que quiere, para qué va a ofrecer otra que ellos quieren si le van a poner problemas los toreros. No quieren líos al componer los carteles. Va adecuado a los tiempos, pero no a lo que pensamos que debe de ser esto. Lo que está pidiendo la gente en las ferias es eso, variedad, que no sea lo mismo de siempre, lo que anuncia la feria de al lado o lo que se celebró en la suya el año anterior. Si ves una feria anunciada con lo de ayer, te acaba aburriendo.

¿Por qué el toro, siendo el principal e indiscutible protagonista de la Fiesta, cuenta tan poco?

-Eso es lo que me preocupa. El hecho de no tener importancia el toro cuando es lo más importante. Quitarle importancia es muy grave porque crías un animal con mucho esfuerzo, con mucho dinero, con gran sacrificio, al final le dedicas una vida a ellos para que luego no le den importancia, cuando es el elemento indispensable, no tiene sentido. Ha pasado en los últimos años y va a más. Los ganaderos lo están dando todo por él. Al toro ya se le enseña también en el campo e incluso a quien no lo conoce ves cómo le impresiona. No se le da la importancia que merece dentro de lo que tenemos entre manos. Es un animal mitológico y único y no lo sabemos valorar. Hasta en muchos otros festejos, fuera de la plaza, se le valora como forma mítica, en los populares, por ejemplo, se le venera. En las calles les impacta tenerlos cerca, verlo respirar, sentir la sensación de alto riesgo... son todo alicientes para la gente. No tiene sentido que en la plaza no tenga ese sitio especial que merece. Yo si se la doy, ver un toro y un hombre delante y que sea capaz de hacer arte es único.

Hay muchos, y puede que fueran innumerables aquí, pero ¿cuál es el principal problema que tienen hoy los ganaderos de bravo?

-El conjunto de problemas. Puedes luchar contra uno, dos, las mismas cosas que afectan a los ganaderos de otros sectores, también les afecta al de bravo. En Bruselas no se le reconoce como algo especial, que se cría en extensivo, que es salvaje... le exigen los mismos requisitos que el que tiene una vaquería de leche en el norte de Europa. Tenemos a la política en contra, a los verdes... a todos estos problemas ya estamos acostumbrados. La raza y la dureza que le pedimos al toro, la tenemos que tener también los ganaderos para resistir. Todos esos problemas sin tocar los taurinos...

¿Puede vivir o sobrevivir la Fiesta y el futuro de la Fiesta con el monoencaste?

-Realmente sería un coñazo, con lo bonito que es. Puedes ver una obra de teatro una vez, dos, pero si te ponen la misma obra toda la vida, ya no vas. Las obras de teatro las van cambiando, como el cine o los conciertos. No necesitas verlo otra vez. Cambiar las cosas es importante y la variedad también. Es un riesgo que la Fiesta de hoy no piense en ello y tal vez cuando lo hagamos, sea tarde.

En cifras

3 CORRIDAS DE TOROS. La ganadería de José Enrique Fraile de Valdefresno tiene preparadas en el campo tres corridas de toros para 2024: una de ellas para lidiarse en la plaza de Las Ventas de Madrid, otra inferior para una feria buena de segunda; y la tercera es la que se lidiará en la Copa Chenel, el 28 de abril, en San Martín de Valdeiglesias (Madrid). Además ya lidió la semana pasada la novillada picada de Ciudad Rodrigo.

130 VACAS DE VIENTRE. En los cercados de la finca de Valdefresno, en Tabera de Abajo, pastan las 130 vacas madres, con origen Lisardo Sánchez y Atanasio Fernández, que forman en la actualidad la ganadería, que cuenta además con media docena de sementales.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios