El último apoderado independiente
A propósito de la ruptura entre Diego Urdiales y Luis Miguel Villalpando...
Es fácil que con Luis Miguel Villalpando se haya terminado la figura del apoderado independiente. Es otro de los desagradables méritos de un sistema viciado que ya no premia los triunfos en el ruedo, que siempre fue sagrado. Media docena de empresarios tienen las principales plazas y figuras y se guisan el cocido de la temporada, cerrando el paso a quien levanta la voz en un banquete para solo unos pocos. Casi dos décadas llevaba Villalpando al lado de Diego Urdiales, luchando a contracorriente como dos quijotes avalados solo por la rotundidad de las faenas del torero de Arnedo que fueron apareciendo de forma intermitente y que resucitaban al torero cuando lo querían dar por muerto; pero el muerto resucitaba con obras colosales. En esa jungla los molinos dinamitaron la estructura más justa. A Urdiales en agosto lo volvieron a arrinconar por enésima vez tras una de las obras memorables del año que le sirvió para cortar las dos orejas a un toro ¡en Bilbao! Y no valió para nada... ni siquiera la baja de Morante le abrió puertas. Nada nuevo y desconocido para quien años atrás le cortaron las alas por atreverse a defender sus legítimos intereses y donde hizo mítica la frase de «prefiero pintar con dignidad, a torear sin ella». Diego fue pintor de brocha gorda antes que torero de finos pinceles... Villalpando fue quien puso en valor en los despachos lo que nadie igualaba en el ruedo. Los dineros y la dignidad perdida de figuras puestas en manos de los grandes gerifaltes. Si a Urdiales le hubieran dado media docena de los carteles que dejó huérfanos Morante seguro que ni siquiera hubiera pensado en romper el apoderamiento con Villalpando, pero no. La podredumbre que se gesta en los despachos llega a estas situaciones límite. Néstor García, el eterno apoderado del llorado Fandiño, que fue otro que trató de luchar y asaltar desde el ruedo el sistema, tenía claro que jamás volvería ni podría apoderar a otro torero, independiente de lo que pasó con Iván... mientras figuras y apoderados que se reparten con egoísmo y sin mente de futuro el toreo seguirán cambiándose los cromos. Si hasta Roca Rey sintió como se tambaleaba su reinado con un año más que discreto en el ruedo y puesto antes en manos de su hermano... de ahí para abajo imagínense como está esto. La extinción del apoderado independiente es otro de los logros mercantilistas de una mafia que asola un espectáculo con más alicientes y valores de los que nos dejan ver.