06 diciembre 2021
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Gandillito, una inyección de oro

Francisco Galache recoge, de manos de Alfonso Fernández Mañueco, el Toro de Oro en recuerdo al juego del sexto astado lidiado el pasado 12 de septiembre en La Glorieta por Alejandro Marcos

15 oct 2021 / 22:48 H.
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Francisco Galache, la sorpresa inicial en la cartelería y el gran triunfador de la pasada Feria de Salamanca, llegó flanqueado por las autoridades. Por Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León; por Carlos García Carbayo, el alcalde de la ciudad; por el presidente de las Cortes, Luis Fuentes; por Jesús Julio Carnero, consejero de Agricultura y Ganadería; y por el delegado territorial de la Junta, Eloy Ruiz Marcos. La doble terna, completada por el ganadero de Hernandinos, improvisó un templado paseíllo en el acceso a la sede la delegación de la Junta donde se entregó el Toro de Oro, en recuerdo a Gandillito, el que ha sido, por mayoría, el más bravo de los 24 astados que saltaron a La Glorieta la pasada Feria.

El Toro de Oro lo institucionalizó la Junta de Castilla y León en 1974 para ensalzar la labor de los ganaderos y potenciar la bravura del protagonista indiscutible de la Fiesta. Y hoy, 47 años y 44 ediciones después (1982 y 1983 no fue convocado, y en 2020 la Feria no se celebró), es uno de los premios ganaderos con más importancia y solera de cuantos se entregan a lo largo de la temporada.

Francisco Galache recogió el galardón con los nervios a flor de piel, quiso acordarse de sus antepasados, su padre y su tío, de los que él cogió el relevo ganadero, con una confianza ciega e ilusionante en el futuro: “Yo tomé su testigo, hoy dos de mis hijos están aquí. Me gustaría que, en esta sociedad extraña en la que vivimos, en un futuro tuvieran la libertad de seguir lidiando los toros y la oportunidad de ir a las plazas”.

El ganadero de Hernandinos recordó la tarde del 12 de septiembre como “mágica”: “Se vivieron momentos de éxtasis que serán irrepetibles”. El éxito se alió con la ganadería de Galache y después de 23 años sin lidiar una corrida de toros completa a pie en La Glorieta y tras muchos años de travesía por el desierto en plazas sin apenas resonancia: “No estábamos muertos, seguíamos trabajando con la esperanza de recuperar el sitio. Ahora tampoco estamos tan arriba. Eso sí, quiero pensar que tras este triunfo haya repercusión”. Alejandro Marcos, el diestro que se puso delante de Gandillito, no escatimó palabras de elogio para el toro premiado: “En cuanto lo ví el día antes en los corrales, rápido se me metió por los ojos. Luego fue el toro soñado que te invita a torear”.

Para él, y para el recuerdo de la nobleza excelsa de Gandillito, fueron las grandes ovaciones de le velada, celebrada con la mitad del aforo, que significó también un reconocimiento y homenaje a todos los ganaderos de bravo, en crítica situación, por las consecuencias del coronavirus que ha dejado por el camino en las dos últimas temporadas casi el 90% el número de festejos celebrados en 2019, antes de la irrupción de la pandemia. El drama se ha aferrado a las fincas de bravo: “Vamos a seguir estudiando las ayudas que estén en nuestra mano para compensar a los ganaderos”, espetó Alfonso Fernández Mañueco en lo que supusoun compromiso sincero y verdadero con la Fiesta. El presidente de la Junta resaltó que la tauromaquia está equiparada al resto de los sectores culturales, multiplicando por siete los recursos destinados a su promoción en 2020, a la vez que se impulsaron los circuitos de novilladas y apoyado a las escuelas.

Mañueco mostró rápido su objetivo prioritario: “Preservar la tauromaquia como parte de la cultura de España y seña de identidad de nuestra tierra”. Además aprovechó la ocasión para criticar la exclusión a los toros del bono cultural anunciado por el Gobierno de España porque “ignora las muchas dimensiones de la tauromaquia”; y, a partir de ahí, fue contundente para cerrar su ‘faena’ en su intervención sobre el escenario: “Los toros forman parte del patrimonio cultural de España, no tiene sentido ignorar lo que emociona a millones de españoles”.

Un Galache de oro 43 años después

La ganadería de Francisco Galache ya tiene en sus manos el segundo Toro de Oro de su historia. El que recogió ayer sirvió para unir la historia 43 años después. No en vano, en 1978 la ganadería de Hernandinos consiguió su primer trofeo al toro más bravo de la Feria de Salamanca, en reconocimiento a Velito, al que Palomo Linares logró cortarle una oreja. A Gandillito el flamante Toro de Oro que ha devuelto a la primera línea a la divisa de Francisco Galache le cortó las dos orejas Alejandro Marcos.

Con este nuevo galardón, Francisco Galache iguala con dos Toro de Oro en el palmarés a los hierros de Capea (1997 y 2005) y Ramón Sánchez (1979 y 1981). Por encima de estas tres ganaderías, en los primeros puestos de la historia de este trofeo se encuentran, en primer lugar, con cuatro premios cada una de ella, Montalvo (2002, 2013, 2015 y 2018), Puerto de San Lorenzo (1987, 2006, 2009 y 2012), El Pilar (2000, 2003, 2007 y 2010) y Garcigrande (2011, 2016, 2017 y 2019). Por detras de esas cuatro divisas está con tres galardones la ganadería de Íñigo y Antonio Sánchez Urbina (1984, 1985 y 1989).

Palha (1975), Lisardo Sánchez (1976), Alipio Pérez Tabernero (1980), Atanasio Fernández (1986), Branco Nuncio (1990), Dionisio Rodríguez (1991), Baltasar Ibán (1992), Manuel San Román (1995), Valdefresno (1998), Jandilla (2001), Hermanos García Jiménez (2008) y Pedraza de Yeltes (2014) son las doce divisas que completan el palmarés del Toro de Oro, trofeo que se fundó en 1974.

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