17 agosto 2022
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Entre Lirón y Cascabel, muchos toros bravos

El Campo Charro saca nota en San Isidro, con una decena de reses de triunfo y la guinda del trofeo al mejor encierro para Garcigrande

12 jun 2022 / 09:38 H.
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Desde Cartero, de Montalvo, que se lidió en Las Ventas en el festejo inaugural de la feria, hasta Lirón, el de Puerto de San Lorenzo que fue la última baza salmantina del serial, saltaron al coso venteño un buen racimo de toros de triunfo. Veintinueve días de toros y un buen número de astados de triunfo, de lo más variado, en hechuras, encastes y comportamientos que han dejado alto el pabellón del Campo Charro en la primera feria del mundo.

Un buen nivel en el ruedo que ha tenido la guinda con el galardón a la mejor corrida de toros de la feria que se ha concedido a la ganadería salmantina de Garcigrande, como el más completo de los veinticuatro encierros mayores y en puntas que saltaron al palenque venteño. Ese del 20 de mayo en el que El Juli cuajó y volvió a pinchar, otra de sus tres faenas estelares en el este ciclo, y la misma tarde que sirvió para ratificar el relanzamiento de Tomás Rufo que la tarde en la que confirmó la alternativa cortó una oreja a cada uno de sus oponentes y abrió la puerta grande.

De esos dos toros, uno de comportamiento y juego excelso, que respondía al nombre de Cascabel y era de esos que enamoran y se metían por los ojos nada más verlo. De capa colorada, ojo de perdiz y bociblanco, estrecho de sienes, engatillada la acaramelada cuerna, cuajado, hondo y largo de hechuras. Fue el toro de la corrida. Y de muchas. Marcó aquella tarde en la que saltó al ruedo en primer lugar, en la ceremonia del propio Tomás Rufo y no hubo uno igual con el son, el ritmo, el temple y la excelencia en las embestidas que mostró en la muleta del torero de Pepino.

Garcigrande sale aún más revalorizado

“Cascabel es uno de esos toros que uno siempre sueña lidiar algún día, ahora el reto es repetirlo... De mi corrida fue el mejor con diferencia, del resto no soy quién para hablar”, confiesa Justo Hernández quien reconoce que ese toro tenía a todos enamorados en la finca antes de que viajara a Las Ventas: “En el campo todo el mundo que lo veía estaba loco con el toro y todos daban por seguro que iba a embestir, pero uno siempre tiene esa duda de qué va a pasar. Lo cierto es que tenía las hechuras perfectas... y por suerte no falló”, confiesa el ganadero de Garcigrande. “Siempre hemos tenido el reconocimiento de toreros, empresarios, apoderados... y ahora, cada vez más, siento también ese reconocimiento por parte del público y eso nos da muchas satisfacciones”, concluye Justo Hernández, que ha cerrado otro San Isidro estelar.

El primero de los ganaderos salmantinos que pasó el fialto de San Isidro fue Juan Ignacio Pérez Tabernero quien con el hierro de Montalvo que lidió en la primera de la feria. Un encierro que terminó convenciendo por la regularidad, el buen fondo y la calidad que derrochó la corrida. Solo supo atar el triunfo, menor, Álvaro Lorenzo que logró cortar la primera oreja de la feria a Cartero, el sexto de la función. “Me gustó la corrida, hubo toros de muy buena nota”, confesó el ganadero sobre el encierro: “Destaco el juego de Maniático (el primer que lidió López Simón) y Cartero, el sexto, que llegó a tener dos faenas después de la cantidad enorme de capotazos que le dieron las cuadrillas”.

Bastardero, el primero que enamoró Las Ventas

Apenas 48 horas después de Montalvo, compareció El Pilar que subió su cartel con una corrida de toros en la que sobresalió la casta y el interés de un toro excepcional, de nombre Bastardero, al que Javier Cortés le cortó una oreja que supo a poco. El toro se llevó los titulares y los argumentos principales de aquella función del 10 de mayo: “Fue un toro de vuelta al ruedo, si hubiera salido en tercero o cuarto lugar en vez del primero le hubieran premiado seguro”, se atrevió a decir el ganadero de un toro que permenece en la retina de los aficionados. Moisés Fraile analiza sus virtudes: “Tuvo la movilidad que aporta la emoción, conjugada con la humillación y la dulzura dentro de la bravura que permite torear bien”.

Entre Lirón y Cascabel, muchos toros bravos

La exigencia del ruedo y el escenario de Madrid dejó escondida la calidad y el excelente fondo de la corrida de Puerto de San Lorenzo. Y así lo reconoce su ganadero, José Juan Fraile: “Dejaron intuir el talento de sus embestidas, que es lo que estamos buscando y, poco a poco logrando. La corrida está teniendo una repercusión que no tuvimos otros años en los que nos dieron más premios”.

Eso antes de que saltara al ruedo Lirón, número 69, negro de capa, 590 kilos, que se convirtió en uno de los grandes toros de la feria: “Ese Lirón está en todos los jurados como uno de los más destacados y propició el triunfo de Rufo. Fue un toro muy bravo en el caballo, muy completo. Ese fue el que más se movió y más claro fue para triunfar en Madrid, y la gente más lo vio. Luego hubo otros tres que nos dejaron muy satisfechos, en conjunto, tuvieron la embestida que buscamos”.

La intensidad y el fondo de la corrida de la Pedraza de Yeltes se difuminó entre los silencios que marcaron las actuaciones de los toreros: “Hubo dos toros con gran calidad, el segundo y sobre todo el quinto, pero por encima destacó Huracán, el tercero que tuvo más emoción, fue más bravo, y en cada embestida ponía mucho más. Ese es el toro que pide Madrid y sin duda es uno de los diez más destacados de todo San Isidro”, confiesa José Ignacio Sánchez a la hora de hacer valoración del recuerdo que le dejó la corrida que Pedraza lidió en San Isidro el 18 de mayo.

Y junto a ellos un excelente encierro de Carmen Lorenzo y El Capea que aportó un nuevo triunfo para los rejoneadores: Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza lograron abrir la puerta grande. Seis orejas. Y ahí destacó en juego de un toro excelente, Lucínico, el quinto, al que Guillermo Hermoso desorejó el día de su confirmación.

Cartero (Montalvo), Bastardero (El Pilar), Huracán (Pedraza de Yeltes), Cascabel (Garcigrande), Lucínico (Carmen Lorenzo) y Lirón (Puerto de San Lorenzo) forman el encierro estelar de más de una decena de reses salmantinas, de las cuarenta que se lidiaron procedentes del Campo Charro, que brilló en la feria estelar del año y estuvo entre los mejores.

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