Borrar
Diosleguarde le brinda a Marta Pérez, la cirujana que le salvó la vida ALMEIDA
Diosleguarde, tras su reaparición: ‘Ponerme el vestido de Cuéllar era otro detalle más de superación’

Diosleguarde, tras su reaparición: ‘Ponerme el vestido de Cuéllar era otro detalle más de superación’

El torero eligió el mismo grana y oro del día en que recibió la tremenda cornada

Lunes, 24 de abril 2023, 12:15

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Exultante y feliz. La sonrisa casi se veía y el estado de ánimo, desde luego, se transmitía a través del teléfono: “Estoy feliz”, fue la primera frase de Manuel Diosleguarde, una vez que llegó al hotel tras el festejo y se acababa de quitar de nuevo otra vez el traje de luces. El mismo grana y oro con el que el pasado 28 de agosto el toro Caminante, de Cebada Gago, le infirió una brutal cornada que a punto estuvo de costarle la vida.

Este domingo, en su reencuentro con los ruedos, con el público y con las plazas de toros, Manuel Diosleguarde eligió el mismo vestido para la tarde de su resurrección taurina. ¿No había otro? “Claro que sí, pero tenía que ser este... Lo pensé estos días de atrás, pero no se lo había dicho a nadie; muchos me había dicho que ese vestido ya no lo querían ni ver, que me tenía que deshacer de él; pero no. Forma parte de mi vida y decidí volver a ponérmelo en una jornada tan especial como hoy (por ayer). Era otro detalle más de superación. De que todo definitivamente había terminado. Era salir del hotel ya victorioso”. Así habla Manuel Diosleguarde tras una tarde dichosa, con la que dio portazo al drama.

Una tarde de “muy buenas sensaciones”, la definía el torero. “El día entero ha sido muy bonito, de muchas emociones. Verme de nuevo en el patio de cuadrillas al lado de esas dos figuras del toreo, el brindis del maestro Emilio de Justo, el brindis mío a la cirujana que me salvó la vida, la ovación del público antes de salir mi toro... Todo fue especial”.

Reconoce el torero que todo ha sido “muy tenso, intenso, bonito...”, repite con un inconfundible tono de felicidad desde la habitación del hotel. “Con el primer toro —al que le cortó las dos orejas— me he encontrado bien, le he podido dar muletazos muy a gusto, despacio, por momentos como yo lo siento. El último salía más desentendido de la mitad en adelante. Me hubiera gustado redondear la tarde de otra manera”.

“Hoy he vuelto a lo que es mi vida”, confesaba Diosleguarde sabedor y sintiendo que había ganado la batalla más importante de su vida. “Me llevo todo el cariño de la afición”.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios