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Media verónica de Christian Parejo a Bonoloto, el toro de La Ventana con el que confirmó su alternativa. PLAZA 1
Digna confirmación de Parejo

Digna confirmación de Parejo

El torero de Chiclana firma al toro de su confirmación de alternativa los mejores pasajes de una tediosa tarde en la que se lidió un apagado y flojo encierro de La Ventana del Puerto. Pinceladas de Luque

Sábado, 25 de mayo 2024, 22:12

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La Ficha

  • Sábado 25 de meyo. No hay billetes» (22.964 espectadores): séptimo cartel de aforo completo en lo que va de feria. Las Ventas

  • GANADERÍA 5 toros de La Ventana del Puerto y 1 de Puerto de San Lorenzo, el 2º., encierro de desigual presencia y falta de casta generalizada. El mejor, por noble, entrega y buen son fue el 1º;noble el 5º; con carácter el cinqueño 2º. Deslucidos, los tres restantes.

  • DIESTROS

  • SEBASTIÁN CASTELLA BLANCO Y PLATA Pinchazo, casi entera y tres descabellos (ovación tras aviso);y estocada trasera y caída (silencio tras aviso).

  • DANIEL LUQUE TABACO Y ORO Atravesada (silencio) y tres descabello; y pinchazo y estocada (silencio tras aviso).

  • CHRISTIAN PAREJO BLANCO Y ORO Casi entera y atravesada con un descabello (saludos tras aviso); y estocada muy baja (silencio tras aviso).

El único pero que tuvo la seria, digna, comprometida confirmación de alternativa de Christian Parejo fue su exceso de celo para alargar la faena del toro que cerró la función, con la tarde ya vencida y después de haber dejado de nuevo muy buenas sensaciones. Se convirtió en el protagonista de un festejo demasiado vulgar que no levantó el vuelo en ningún momento. Solo dos atisbos: los buenos detalles del propio Parejo y el gusto y el relajo a cuentagotas de Luque con el quinto. No pasó de ahí la tarde. No remontó el vuelo el segundo envite del Puerto, esta vez con el hierro de La Ventana, aunque soltara tres toros de nobleza. El mejor sin duda, ese que abrió la función de nombre Bonoloto. No fue de premio gordo, pero sí importante, por el ritmo, la clase y la buena condición que apuntó y mantuvo. Hubo otro, el cinqueño segundo, de manos cortas y redondo esqueleto, protestado de salida y que no gustó a la parroquia por sus armónicas y reunidas hechuras. Demasiado buenas para la plaza más exigente. Cierto es que le faltaba seriedad para esta plaza, a sus cornidelanteras defensas carecían de esa vuelta al pitón que pide y gusta en Madrid y que este toro no ofreció. Tuvo carácter Zamarrero, aunque no pudo con los intransigentes e impacientes que condenaron al astado antes de tiempo. Respondió a una tanda exigente, y muy de principio, de Castella, que tuvo largo metraje y muchos muletazos. Lejos de acobardarle sirvió para demostrar su buen fondo.Se creció el toro entre las protestas y la indiferencia generalizada. Colocó la cara y tomó la muleta con franqueza. Castella cortó pronto las distancias, se metió en su terreno y el toro echó el freno de mano. Le incomodó. El francés ese terreno de cercanías lo pisó con la facilidad y el sitio que le caracteriza pero no gustó, ni al del Puerto ni a la parroquia. Y hubo un toro más, bondadoso, pero sin decir nada dentro de sus palpables limitaciones: el quinto, con el que Luque puso muletazos bellísimos e intermitentes. Confió más en el toro que el propio animal y más, sin duda que todo el público, al que brindó la faena. Lo disfrutó por momentos, pero dejó (y se quedó) con la miel en los labios.

Ni Luque con el Inspector tercero ni Castella con el Acedía quinto lograron el milagro de imponerse a dos cornúpetas de pobre condición; deslucido y sin entrega uno y con una aparente problema de apoyos el otro.

Sorprendió la quietud y la facilidad solvente y sincera con la que se lo hizo todo Christian Parejo al toro de la ceremonia. No le impuso ni el escenario, ni el compromiso. Ni acusó tampoco el pírrico bagaje de las cuatro corridas de toros que lleva desde que tomó la alternativa el pasado verano. Nervios templados ante la nobleza, el buen tranco y la bondad que tuvo el de La Ventana. Administró los tiempos y aquí sí tuvo la virtud de la medida para administrar el fondo del toro y el metraje. Y eso le dio enteros a la faena en el recuerdo. Todo lo contrario a la del sexto, sin medida, tiró por la borda las buenas sensaciones previas.

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