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Luque, por la Puerta del Príncipe de Sevilla. ARJONA-PAGÉS
Un derroche de autoridad

Un derroche de autoridad

Tarde de descomunal entrega, capacidad y valor de Luque: por la Puerta del Príncipe tras imponerse al peor lote de un variado encierro de Cuvillo. Esencia de Urdiales, Talavante no amarra un lote de claro triunfo

Javier Lorenzo

Sevilla

Viernes, 12 de abril 2024, 22:26

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La Ficha

  • LA MAESTRANZA Viernes, 12 de abril de 2024. Tres cuartos de entrada. Sol y calor.

  • GANADERÍA Toros de NÚÑEZ DEL CUVILLO, encierro armónico y de terciada presencia. Noble y con calidad el 1º, al que le faltó un punto de casta; más emotivo el buen 2º; a mitad de virtudes entre uno y otro el 3º; noble pero sin romper el 4º; encastados el 5º y 6º, uno con más clase que el otro.

  • DIESTROS

  • DIEGO URDIALES - NEGRO Y ORO Estocada (oreja); y pinchazo y estocada (ovación).

  • ALEJANDRO TALAVANTE - TABACO Y ORO Estocada delantera desprendida (ovación); y estocada delantera desprendida (silencio).

  • BORJA JIMÉNEZ - TÓRTOLA Y ORO Gran estocada (oreja); y estocada (dos orejas tras aviso)

Toros de media condición para tres toreros en diferente estado. La corrida de Cuvillo vino cogida con alfileres. Urdiales paladeó el toreo, Luque se mostró intratable y Talavante conservador con el lote de más opciones. La primera parte estuvo cargada de argumentos, la segunda no tanto, hasta que entró Luque de nuevo en escena. Un torrente. Se inventó dos toros, el peor lote de un variado encierro con el que no hubiera triunfado nadie, y salió bendecido con un otro golpe de autoridad.

La faena de Urdiales al primero fue un primor, por la despaciosidad que trató de imprimirle en una obra de pura caricia, donde le puso, con la pureza de sus formas, la intensidad que le faltaba al toro, con cierta nobleza pero descastado y sin emoción, que suplió administrando, gustando y gustándose sin atacar en exceso para dosificar a un oponente con todo al límite. Faena en un palmo de terreno en la que saboreó un trasteo que brindó a Rancapino y que degustó con mimo, temple y gusto. El cuarto no decía nada, con la misma intención firmó Urdiales una faena seria y caligráfica en busca de administrar y exprimir al mismo tiempo a un toro que no dijo nada y que no estuvo a la altura de quien le ofreció todo y apuró hasta el último suspiro.

El quite de Luque al toro de Talavante fue de escalofrío. Por chicuelinas para mostrar sus desatadas intenciones. Más conservador estuvo Talavante, en una faena con buena intención pero sin el compromiso de cuajar al toro como merecía. La duda después de inicio genuflexo era ver lo que iba aguantar, y aguantó. Pero Talavante se ajustó poco y la faena de dos orejas que le regaló sin exigencia el toro se quedó en una. El quinto fue el otro toro de la corrida, el más encastado, y también el más vibrante. El de más entidad y seriedad también. Talavante estuvo dispuesto y espeso a partes iguales en una faena a menos que se fue embarullando para acabar en nada. Pareció este el toro de remate para amarrar la Puerta del Príncipe que no aprovechó.

A las chicuelinas de Urdiales en el quite del tercero le replicó Luque por una apasionada y templada réplica por cordobinas. El tercio de varas fue un trámite que sirvió solo como argumento para ver los quites. Luque a placer con el toro. Le consintió, aguantó, mimó y lo acarició hasta que mediado el ecuador le atacó sin contemplaciones para hacer que la faena explotara. La exigencia agotó al toro que solo le duró dos tandas más antes de empezar ya a protestar, momento en el que cortó las distancias para meterse en cercanías y mantenerlo todo en ebullición. La estocada resultó soberbia y la oreja de ley. Con el sexto fue otro derroche de capacidad y de autoridad ante un toro que solo vio él; encastado y remiso no le regaló nada y al que sacó todo en un trasteo que fue cogiendo entidad y pasión a medida que avanzaba la faena que fue construyendo con un aplomo bárbaro y sobresaliente, en terrenos de fuego siempre. El toreo terminó rendido. Luque, inmenso. Valiente, capaz y torero. Se lo llevaron a hombros…

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