01 marzo 2021
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Cristina Sánchez: “Quien tiene que escribir su historia es Raquel, si la puedo acompañar seré una privilegiada”

La madrileña desvela “la ilusión” que le ha despertado el nuevo valor charro al que ha decidido apoderar: “Siempre que inicio un proyecto, me entrego en cuerpo y alma. Lo asumo como un reto más en mi vida”, señala

Se muestra sorprendida por la repercusión que ha tenido la noticia del apoderamiento con Raquel Martín. En tiempos dramáticos para la vida con una pandemia azotando cruelmente y para el toreo devastado por el coronavirus, Cristina Sánchez la mujer que más alto llegó en la historia del toreo, apuesta por otra mujer en su incansable compromiso con la tauromaquia. Cuando más difícil está, ella no se rinde. Se retiró en 1999 y desde entonces se mantiene dando la cara ya sin vestirse de luces: Es comentarista de ferias en Toros TV, antes lo fue en Castilla La Mancha, donde además estuvo al frente de ‘Háblame Bajito’ enseñando el lado humano de los toreros; es colaboradora de la Fundación Aladina, patrona de la Fundación del Toro de Lidia... No descansa y se entrega sin reservas siempre con la bandera de la pasión: “El toro es mi vida y todo lo que tengo es por mi entrega al toro. Para todo en la vida tengo que tener ilusión y cuando me planteo algo, voy a por todas. He logrado mucho, con esfuerzo siempre. Eso conlleva implicarte con la mayor honradez, dedicación, responsabilidad... Y, a partir de ahí, a trabajar”. Ilusión es lo que le ha despertado la salmantina Raquel Martín, un nuevo proyecto. Un nuevo valor de 17 años, que hace poco más de tres meses mató su primer becerro en público y que rápido se ha desmarcado. Cristina Sánchez se ha hecho cargo de su carrera. Le ha prometido trabajo y entrega, la misma fe que depositó en sus sueños.

–¿Se había planteado antes apoderar a un torero?

–Jamás se me pasó por la cabeza, ni menos aún con un proyecto partiendo de cero, que también es lo bonito. Eso me ha incentivado y motivado a la vez. Se que ahora me van a venir responsabilidades... La conocí un noviembre en un tentadero en El Puerto de San Lorenzo. Como no lo tenía en mente, no barajé la idea de apoderar. Pero luego la seguí y, es cierto que algo me dijo aquel día su manera, su comportamiento. Empecé verla, me entusiasmé tanto que hemos decidido unir nuestros sueños. Lo vivo como un reto más en mi vida.

–¿Cuáles son las responsabilidades que dice se va a imponer?

–Dar el paso. Los buenos apoderados siempre han dirigido la carrera muy de la mano de sus toreros. En los entrenamientos, en forjar bien la base, en el campo... Ahora doy el paso porque tengo tiempo y me voy a implicar al máximo. El apoderamiento no es hablar por teléfono y que me manden un vídeo de cómo ha estado en el campo... No. Es más que eso. El toreo lo entiendo con romanticismo. Para hacer un torero y llevar su carrera hay que estar encima. Ella ha depositado su confianza en mí y me responsabiliza, aunque la responsabilidad principal la tiene ella. Raquel tiene que escribir su historia, si la puedo acompañar me sentiré una privilegiada.

“He logrado mucho en el toreo pero siempre le dediqué mucho esfuerzo. Eso conlleva implicarte con la mayor honradez, dedicación y responsabilidad”

–¿Qué le le llamó la atención?

–Sus formas, la forma de andar, cómo se coloca, la colocación les cuesta a los chavales... Tiene empaque, pierna larga, se asienta muy bien. Se le ve firme con los animales, se reúne mucho con ellos, como se hace ahora. Tiene una tauromaquia actual. Un trazo del muletazo muy bueno. Compone bien y logra una figura bonita. Cuando le sale, como es lógico aún no le sale siempre, te dice algo. Y otra cosa importante en los que empiezan: sabe escuchar y asimilar lo que le dices. Es una virtud, le vas diciendo cosas y ella va armando el puzzle... Todo eso me motiva.

–José Ignacio Sánchez, el director de la Escuela, ha sido su primer valedor, ¿le costó mucho convencerla para que la apoderara?

–De primeras, me sorprendió. No estaba en mis planes. José Ignacio es un gran profesional y una excelente persona. Obviamente le conocía pero no le había tratado. Me gustó su sinceridad y la ilusión que me transmitió. Me dijo las cosas de verdad, siempre me guío de las sensaciones y le veo muy serio. Creo que no le costó mucho convencerme, me lo dijo con todo el cariño. El primer día me quedé impresionada, pero es cierto que me despertó el interés. Luego Raquel, con sus argumentos, me convenció del todo.

“Si hoy no pensara ayudar, ni estaría en la Fundación ni apoderaría a Raquel. Creo en la Tauromaquia y pienso que volverán tiempos de esplendor”

–¿Es ahora, cuando más difícil está el toreo por falta de oportunidades y con una pandemia encima, cuando más hay que apoyar a los nuevos?

–Si por ser una locura no lo hiciera, no hubiera hecho nada en mi vida. La locura vive conmigo, es parte de mi vida. Si pienso ahora en no ayudar, ni estaría en la Fundación ni apoderaría a Raquel. Creo en el toro y la Tauromaquia, y pienso que las cosas van a cambiar, que el toreo volverá a tener tiempos de esplendor. Me gustan los retos. En un momento así si no pensamos en el futuro de la Fiesta, acabamos mal. El futuro pasa por los jóvenes. Sé que es difícil, no me lo ha dicho nadie, lo he vivido yo. Hay que posicionarse y apostar.

“Raquel tiene empaque, se reúne mucho con los animales. Tiene un toreo muy actual, un trazo del muletazo muy bueno. Cuando torea te dice algo”

–¿Qué le da más miedo?

–El miedo que nos puede dar a todos es a fracasar y no lograr tus metas. Más que miedo, me provocaría desazón poner tanta ilusión y no conseguir este proyecto. Prefiero no pensar en el miedo ni en el fracaso. Ahora tengo objetivos por delante, le puedo aportar cosas pero para que funcione tiene que ser ella quien resuelva con el toro. A ella le corresponde un 90% de todo lo que pueda o no lograr. Solo caminaremos con esfuerzo y sacrificio. A mí, mi propia alternativa me parecía un imposible, ahora sé que se puede y es lo que le voy a transmitir a Raquel. Hay que ir poniéndonos metas, batallas para ganar la guerra. Eso es lo que ambas podemos aportarnos.

–¿Cómo y en qué van a empezar a trabajar?

–Ahora es momento de torear mucho en el campo. Prepararla bien más de cara al debut con picadores que a sin caballos si cabe. Tiene que torear cosas buenas y en sitios donde tiene que mostrar su progreso y porqué está ahí. Para mí el campo siempre fue clave. Que no se vea mucho y que cuando se vea, sorprenda. Vamos a intentar entrenar mucho juntas y torear las diez novilladas que hacen falta para debutar. Para llegar ahí es bueno lograr un runrún. Ahora me preocupa que se conciencie de lo que le espera y hasta donde está dispuesta a llegar. Tiene que acabar Bachillerato, sacar su EBAU. Y luego, de lleno al toro. Sin prisas. Estamos en la era de lo inmediato, pero en el toro no puede ser así. Hay que darle tiempo.

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