16 enero 2021
  • Hola

Contar el toreo

Artículo de opinión de Javier Lorenzo en el suplemento ‘Toros’ de LA GACETA

El mundo del toro se ha visto arrasado por el virus con todos sus protagonistas dentro. La pandemia desvistió a un sector desestructurado por naturaleza que sobrevivió a través de los siglos gracias a la fuerza de la verdad y a la autenticidad que se vive en el ruedo. Uno de los problemas del toreo, no el único, es que a la Fiesta le pasa como a las despedidas de soltero. Lo que pasa en el ruedo se queda en el ruedo y no sale de él. Puede considerarse como el gran desconocido. No tiene repercusión. Sin eco en el exterior, en el mundo en el que vive. Ajeno a lo que sucede a su alrededor. Y eso nos ha convertido en bichos extraños. Un aficionado a los toros es un tipo raro dentro de un mundo donde prima y reina lo absurdo. Y empiecen por el Gobierno... El toreo no ha sabido salir de su burbuja. Se ha encerrado en ella. Y, ahora que ha estallado el mundo, a la tauromaquia le ha cogido encerrado en sus cuatro esquinas.

Ser aficionado a los toros hoy es casi un milagro. Es un milagro encontrar información taurina y dos milagros en uno que alguien con un mínimo interés pueda encontrar dónde y como informarse de lo que sucede en el toreo. Apenas existe la información taurina. Han desaparecido los programas de la radio; con excepciones, han aniquilado las secciones taurinas de los periódicos y sólo aparecen con no poco esfuerzo y no siempre al reclamo de las grandes ferias; mientras que en las televisiones queda únicamente el pequeño reducto de Tendido Cero en TVE después de que la televisión pública fulminara las retransmisiones taurinas. Ni este Gobierno ni tampoco el de antes hicieron nada por los toros. El toreo ha desaparecido de los medios y no hay escaparate en el que contarlo. Ni el desarrollo de las ferias ni, menos aún, una información continuada durante todo el año. El toreo solo aparece reflejado en portales especializados que solo saben los taurinos. Y a la tauromaquia lo que le hace falta es que la conozca el gran público. Que sepan lo que sucede en los cosos, que descubra sus personajes y que sepan dónde, cómo y de qué manera se cría el toro en las fincas. Ejemplo de compromiso con el medio ambiente y del animalismo más puro y verdadero. Por eso también tiene que luchar el toreo y sus protagonistas. Por hacerse visibles en un mundo en el que la oferta de ocio se ha disparado y donde el gran público ya no solo se divierte con toros y fútbol como sucedía hace décadas.

El toreo ha desaparecido de los medios generalistas y poco a poco ha ido languideciendo hasta llegar a la situación en la que estamos. En la que nos encontrábamos antes de la pandemia, que ya era preocupante, y que ahora es mucho más. Y por ahí también pasa la reconstrucción. Por enseñar y difundir la tauromaquia como merece un espectáculo que es más que la muerte del toro en la plaza. Lo dijo hace poco Ribargorda en los retratos taurinos de El Mundo: “Es momento de explicar el toreo con gallardía y sobre todo dando información”, para contrarrestar el lastre de una opinión pública desinformada y manipulada a partes iguales. El toreo no se ha sabido contar. Entre otras muchas cosas porque el toreo y, principalmente, los que manejan sus hilos viven lejos del aficionado y a años luz del gran público al que tampoco saben captar.

Ver Comentarios

PALABRAS CLAVE

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png