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Álvaro de la Calle, en la entrevista con Paco Cañamero. OBES
Álvaro de la Calle, abrumado por los recuerdos y el cariño de la afición

Álvaro de la Calle, abrumado por los recuerdos y el cariño de la afición

El veterano diestro salmantino fue homenajeado por sus seguidores en un acto que llenó el Casino de Salamanca en la antesala de la temporada en la que cumplirá 25 años de su alternativa

Javier Lorenzo

Salamanca

Viernes, 23 de febrero 2024, 00:27

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A Álvaro de la Calle, que llenó el patio renacentista del Casino de Salamanca, le abrumó el público y le embargaron los recuerdos. Con la pasión de siempre y una filosofía y valores de vida asentados y forjados en una familia que vivió y sintió el toreo como pocas hoy le hacen caminar a contracorriente de una tauromaquia menos sentida y valorada. Forjado en los valores más puros de entonces, no quiso dar portazo a toda una vida dedicada al toro a la que dijo le queda «el último empujón», e hizo un alto en el Casino de Salamanca en un acto organizado por sus seguidores para celebrar los 25 años de alternativa que cumplirá a final del curso: 15 de octubre de 1999, en Ávila. Se resiste a tirar una toalla y afirmó que sin lograr el sueño de ser figura sí se siente reconocido por la afición y por la profesión: «Siempre he tratado ser respetuoso y haciendo cada vez más grandes los valores del toreo que me inculcaron y mamé desde niño en mi casa. La meta es por lo que uno lucha, por ser reconocido. Se que es muy complicado ser figura del toreo, mi camino siempre fue con altibajos, nunca fue fácil pero siempre sabré de dónde vengo y tendré presente que hay que ser muy humilde esta profesión si uno quiere ser algo», afirmó el diestro en sus primeras palabras en una entrevista dirigid por Paco Cañamero.

En una lucha constante por la que no desfalleció jamás dentro de una carrera ya dilatada, con muy pocas oportunidades y menos recompensas, Álvaro de la Calle reconoció que la motivación para un torero siempre es «querer ser»: «Levantarte todos los días con la ilusión y la entrega de ser torero. Eso lo he llevado a gala toda mi vida». «He tenido afición para aburrir y sobrevivir y ojalá me dure muchos años». Incidió en que en su labor como sobresaliente siempre ha tratado de «de dignificar la profesión»; «como si cada una de esas tardes fuera la máxima figura del momento» y para ello afirmó que hay que estar preparado física y mentalmente y darle categoría y respeto a la profesión hasta «vistiéndome de torero».

En la charla salieron a relucir tardes clave de su carrera, como la alternativa, su debut con Miura en Salamanca y, ya como sobresaliente, tardes reivindicativas como las de Gijón o Madrid: «Los triunfos como sobresaliente apenas me valieron para generar más contratos, pero nunca desfallecí».

Álvaro de la Calle hizo una reivindicación de compromiso sobre el futuro de la tauromaquia: «Los taurinos debemos hacer mucho más por la Fiesta de lo que lo hacemos. ¡Luchemos todos juntos! -arengó con energía-. No nos podemos permitir que nadie nos quite este espectáculo». Y, a partir de ahí, hizo una defensa del público de toros: «El que se mete contigo y te pita cuando estás mal, también te aplaude y es el que paga la entrada para ir a verte, por eso los toreros tenemos que estar cerca del aficionado. No entiendo a los que hoy se esconden o aíslan para que no los molesten. Nos debemos a ellos».

Recordó el nombre de innumerables personajes clave de su vida, emocionado casi siempre, hizo un repaso de su trayectoria y recordó tiempos pasados del toreo cuando empezaba y la tauromaquia era más romántica, más sincera, más entrañable e incluso más justa. 25 años después, su ilusión de Álvaro de la Calle sigue intacta. La misma que cuando empezó.

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