31 octubre 2020
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Los helicópteros salmantinos que siempre llegan los primeros en la lucha contra el fuego

Desde sus bases en el Bodón, el Maíllo y Guadramiro, los equipos helitransportados de la Junta en Salamanca son la fuerza urgente de choque contra el fuego

Con sus trajes verdes y amarillos y la proximidad aérea en todo momento de un helicóptero es fácil reconocer a los que forman la punta de lanza en la lucha contra los incendios forestales en la provincia de Salamanca, al igual que en toda la Región. Son las “ELIF”, las cuadrillas helitransportadas de la Junta de Castilla y León con tres bases distribuidas de Sur a Norte en el Oeste provincial: El Bodón, El Maíllo y Guadramiro.

Estos equipos, integrados por entre ocho y doce personas, son por regla general los primeros en llegar cuando se registra un incendio forestal en cualquier punto de la provincia gracias al sistema de actuación denominado “despacho automático”, que como explica el director de extinción Francisco Bolaños, “supone un avance en la lucha contra el fuego, porque en cuanto se detecta un ‘humo’ se ponen en el aire hacia el lugar en un tiempo mínimo de diez minutos”.

Las cuadrillas helitransportadas están integradas por el piloto del helicóptero (piloto y copiloto en el caso de El Maíllo), un agente medioambiental, un técnico capataz y, dependiendo de la capacidad de la aeronave, entre 6 y 7 brigadistas, además del mecánico del helicóptero que se queda en tierra, pero que “es una parte indispensable del equipo”, afirma Jorge Gómez, piloto destinado esta temporada en las bases de El Bodón y Guadramiro.

Una vez en el aire y con una velocidad de desplazamiento de crucero cercana a los 250 kilómetros por hora “la llegada al punto del incendio es muy temprana, lo que nos permite valorar y ofrecer información al centro de coordinación sobre lo que está ocurriendo, con una visión general del frente, fuerza de las llamas y la posible evolución, algo muy útil para la toma de decisiones”, señala Rafael Comuñas, agente medioambiental de la cuadrilla destinada en El Bodón.

Los helicópteros salmantinos que siempre llegan los primeros en la lucha contra el fuego

En este sentido, Francisco Bolaños asegura que “el agente medioambiental, gracias a su conocimiento, máxima cualificación y experiencia acumulada, es el que coordina la primera actuación. Su labor es importantísima porque debe hacer una valoración en muy poco tiempo. Es una de las piezas claves en la extinción de incendios, al pasar información al centro coordinador”.

Ya sobre el terreno afectado por las llamas, el piloto del helicóptero en colaboración con el agente medioambiental deben determinar el mejor lugar para el descenso de la cuadrilla, “buscando el lugar más próximo a la cabeza del incendio pero siempre asegurando tanto la seguridad de la aeronave como del personal, para que siempre exista una zona de escape y un lugar seguro frente al avance de las llamas”, afirma Jorge Gómez.

Una vez descargada la cuadrilla, se despliega el “bambi”, la bolsa con la que se recoge agua para verterla desde el helicóptero sobre las llamas. “Siempre se busca el lugar más cercano donde recargar los 900 litros de agua de capacidad, pero a veces es más efectivo hacer desplazamientos algo más largos a igual altura que desniveles altos, porque tanto la altura como la temperatura afectan directamente a la capacidad de vuelo”, señala el piloto.

Dependiendo de la evolución de los incendios forestales, el centro de coordinación de la Junta de Castilla y León irá destinando más medios tanto aéreos como terrestres a la extinción, solicitando la intervención tanto de las dotaciones terrestres tanto de la propia administración regional como de los parques de bomberos de la Diputación provincial de Salamanca, así como de los aviones anfibios del Gobierno central en caso de necesidad.

“Es muy importante el trabajo coordinado de todos y cada uno de los eslabones de la cadena de la lucha contraincendios desde el primero hasta el último de los efectivos y medios materiales”, asegura Francisco Bolaños.

Los helicópteros salmantinos que siempre llegan los primeros en la lucha contra el fuego

Con este objetivo y si el incendio crece, al contigente se une un “HT”, un helicóptero de coordinación cuya labor consiste en sobrevolar a mayor altura que el resto de los efectivos aéreos la zona afectada por las llamas para controlar en todo momento la evolución y las necesidades de extinción.

La actuación de las cuadrillas helitransportadas responde en todo momento al protocolo “OACEL”: Observación, Atención, Comunicación, Escape y Lugar Seguro.

Del mismo modo, las labores de extinción de incendios forestales siguen una serie de prioridades de protección, actuando primero para proteger a las personas, los núcleos de población, las edificaciones aisladas y, finalmente, la ganadería y el medio natural.

La actuación de las cuadrillas helitransportadas tiene como límite las horas de sol, debido a que este tipo de helicópteros no pueden volar de noche, y se retiran del lugar del incendio al llegar el ocaso. Del mismo modo, el tiempo máximo de vuelo continuado es de dos horas: deben realizar una parada técnica para repostaje y descanso de 45 minutos antes de reemprender el trabajo.

A pesar de estas limitaciones técnicas, “el ‘despacho automático’ de las cuadrillas helitransportadas es lo mejor, ya que nos permite alcanzar una media de actuación en el foco del incendio de tan solo entre 15 y 20 minutos después de recibir el aviso de ‘humo’, algo que es muy eficaz a la hora de controlar los incendios”, aseguran Francisco Bolaños y el técnico de apoyo al centro de mando, Juan Prieto.

Un dispositivo de actuación en incendios forestales de la Junta de Castilla y León que está activo entre los meses de junio a octubre, preparado en todo momento para actuar en cualquier punto de la provincia.

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