15 diciembre 2019
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La España de Paco Martínez Soria en Salamanca: a juicio por un tocomocho de 50.000 euros

Un hombre se enfrenta a 2 años de cárcel por timar a una mujer en Labradores | La víctima le entregó los ahorros que guardaba encima de un armario a cambio de un falso cupón premiado

05 oct 2019 / 22:09 H.

Los Juzgados de Salamanca revivirán este lunes la España que con su particular gracia popularizó el gran Paco Martínez Soria, aquella en la que los timos del tocomocho y de la estampita eran el pan nuestro de cada día. Un hombre se sentará en el banquillo de acusados del Juzgado de lo Penal número Uno de Salamanca como presunto artífice de la tomadura de pelo a una salmantina a la que consiguió estafar una importante cantidad de dinero con falsos cupones premiados.

Aunque según la víctima fueron dos los estafadores, el ‘tonto’ y el ‘gancho’, solo el primero, V.M.R.G., se enfrentará a una condena de dos años de prisión que le solicita la Fiscalía, además de la correspondiente indemnización por el importe supuestamente estafado: 50.000 euros. Su compinche, una mujer que hacía de ‘gancho’, no ha podido ser localizada hasta el momento.

En esta ocasión, el timo del tocomocho -término que deriva de la expresión “tocó mucho”- se produjo en la calle Bernardo Martín Pérez, en pleno barrio de Labradores. Según ha podido saber LA GACETA, en su escrito de calificaciones provisionales el Ministerio Fiscal relata que el pasado 24 de enero, el acusado, acompañado de una mujer -el ‘gancho’-, se acercó a la perjudicada que paseaba por la zona y le hizo creer que portaba varios cupones de la ONCE que habían resultado premiados.

Al ver que la mujer que hacía de ‘gancho’ confiaba ciegamente en él -hasta llevaba un sobre con dinero- y después de que éste, no se sabe con qué argucia, ofreciera a la víctima uno de los cupones a cambio de que ella le entregara dinero, ésta se acercó a su casa y, sin más, cogió 50.000 euros que, según aseguró ella misma, guardaba encima de un armario.

Convencida de que se trataba de un cupón premiado, entregó el dinero al acusado y acto seguido éste le hizo ver que se encontraba indispuesto, de manera que la víctima se ofreció a comprarle un bocadillo, a lo que él accedió.

Cuando la mujer regresó donde los había dejado, ambos habían aprovechado ya para marcharse, por supuesto, con los 50.000 euros como botín.