14 diciembre 2019
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Giro inesperado en un juicio en Salamanca: un testigo desvirtúa la versión de la presunta víctima

La acusada niega haberse quedado con su dinero (más de 20.000€) y dice que le conoció en la cárcel de Topas | Un funcionario del penal afirma que sí, pero con otro nombre y que cumplió diez años por tráfico de drogas

22 nov 2019 / 20:13 H.

La Audiencia Provincial de Salamanca dejó este viernes vista para sentencia la causa seguida por un presunto delito de estafa contra M.A.C.G. Un juicio al término del que la fiscal mantuvo su petición de pena -dos años y medio de prisión- para la acusada, pero en el que se vivió un giro inesperado con motivo de la declaración de un testigo, un funcionario de prisiones, que desvirtuó la versión que mantiene el denunciante, un ciudadano de Mali de unos 41 años de edad.

En su escrito de calificación provisional, la fiscal señala que el denunciante y la acusada se conocieron en la puerta de una residencia de mayores de Salamanca, a donde él acudió a atender al anciano al que sacaba un rato cada semana a pasear y ella a llevar su currículum en busca de trabajo.

Fue entonces cuando la mujer, señala la fiscal, le abordó y entabló conversación con el denunciante. Sabedora de que él buscaba un trabajo más asentado le propuso ponerle en contacto con unos allegados -unos familiares de la zona de Cáceres- a los que le pasaría sus datos, de modo que se las ingenió para que la víctima le fuera entregando distintas cantidades de dinero para poder hacer las gestiones. El importe presuntamente estafado supera los 20.000 euros.

Por su parte, la versión de la acusada es completamente contraria, desde el momento en que asegura que no se conocieron en la residencia, sino en la cárcel de Topas y que es él quien le debe dinero a ella y no al revés. Conforme a sus manifestaciones, la defensa solicita para ella la absolución.

Tanto el denunciante como la acusada mantuvieron este viernes ante el alto tribunal salmantino sus versiones. Sin embargo, la declaración de un testigo, funcionario de prisiones, centró todas las miradas en el denunciante y presunto estafado, que aseguraba que jamás había estado en prisión.

El trabajador declaró ante el tribunal que efectivamente, como mantiene la acusada, el denunciante sí había estado preso en el centro penitenciario de Topas, aunque con una identidad diferente, para cumplir una condena de diez años de prisión por un delito de tráfico de drogas.