22 noviembre 2019
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El tocomocho de 50.000 euros a una anciana en Salamanca acaba en absolución

La Fiscalía le pedía 2 años de prisión al acusado por un delito de estafa, pero no hay pruebas de que la víctima, de 84 años, tuviera los 50.000 euros

17 oct 2019 / 17:14 H.

Insistió en que no había sido él, en que ni siquiera estaba el día de los hechos en Salamanca, simplemente porque se encontraba en Móstoles con una chica. Una mujer a la que solo identificó como “María”, a secas, porque, dijo, “estaba casada y son cosas muy personales”. Frente a ello, la supuesta víctima no dudó al volver a identificarle -ahora ante la juez- como “el señor de los cupones”. El estafador que se hizo pasar por gallego y por tonto para convencerla, con ayuda de una compinche, de que tenía muchos cupones de la ONCE premiados y que le daría uno si le daba dinero. La denunciante reiteró que le había entregado todos sus ahorros y si primero dijo que eran 50.000 euros, en el juicio elevó el importe a 55.000. La juez ha dictado ya sentencia y como era más que previsible ésta ha sido absolutoria.

Según ha podido saber LA GACETA, en su sentencia, la titular del Juzgado de lo Penal número Uno de Salamanca declara probado que el 24 de enero de este año, el acusado, V.M.R.G. -vecino de Talayuela (Cáceres) y con 37 antecedentes en su historial policial- se encontraba acompañado de una mujer que no ha podido ser identificada. En un momento dado se acercó a la denunciante, una salmantina de 84 años, y con ánimo de obtener ilícito beneficio, le hizo creer que portaba varios cupones de la ONCE premiados. Acto seguido, señala la juez, le ofreció uno a cambio de que le diera dinero.

No ha quedado acreditado sin embargo, prosigue la juez, que la supuesta víctima, al ver que la señora que acompañaba al acusado confirmaba que los cupones tenían premio y portaba un sobre con dinero que iba a entregarle a cambio de una de esas papeletas, confiada en que lo que ambos decían era cierto, hubiese acudido a su domicilio para coger 50.000 euros que guardaba encima de un armario de su casa para entregárselos, y que éste hubiera cogido el dinero mientras la víctima iba a buscarle un bocadillo.

“No han quedado acreditados los requisitos exigidos para poder apreciar concurrencia del delito por el que se le acusa”, señala la magistrada en su sentencia. Aunque la denunciante reconoció “sin ningún género de duda” al acusado como la persona que se le acercó y le ofreció unos cupones -“sí, es el señor de los cupones... sí, él me engañó, él y otra señorita”, declaró en el juicio-, la juez considera que no ha quedado demostrado “el desplazamiento patrimonial de los 50.000 euros como consecuencia del engaño al no haber quedado probada la pura existencia del dinero y en dicha cuantía”.

Resalta además la magistrada que es “difícilmente concebible” que la mujer hubiera podido ahorrar 50.000 euros, cuando su pensión mensual era de 600.

Así las cosas, la juez absuelve a V.M.R.G. del delito de estafa del que venía siendo acusado y por el que la Fiscalía pedía dos años de prisión y el pago de los 50.000 euros supuestamente estafados.

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