22 septiembre 2019
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El ‘Rebujito’, la droga marginal en España que ‘triunfa’ en Hollywood

Una traficante de Cádiz convierte la novena planta del hospital en un punto de venta de la sustancia

10 sep 2019 / 19:34 H.

Este lunes, el Diario de Cádiz publicaba la historia de “Lolita”, una paciente dedicada al tráfico de ‘rebujito’ que, mientras recibía atención en el hospital Puerta del Mar de Cádiz, decidió continuar con la venta de la sustancia desde el propio centro, lo que estaba provocando la presencia de toxicómanos en busca de este producto. El martes, el mismo diario publicaba que había recibido el alta, algo que, se explica en el artículo, no estaba claro si se debía a “una mejoría milagrosa” o a un intento de atajar el problema.

Ante la noticia, cabe aclarar qué droga es esta que se vendía en el hospital: el ‘rebujito’, además de la popular bebida a base de fino y gaseosa típica en Andalucía, es una mezcla de cocaína y heroína, consumidas juntas de varias maneras posibles: esnifándose, inhalando sus vapores o inyectándose son las tres más populares.

El origen del ‘rebujito’

El consumo combinado de estas sustancias no es, en absoluto, nuevo; en España se tiene constancia de esta práctica desde, por lo menos, los años 80, y en los países anglosajones (donde se conoce como ‘speedball’, bola rápida) hay registros desde comienzos del siglo XX, aunque no se popularizó hasta la década de los 70.

De hecho, uno de los primeros casos registrados es el del heredero de un imperio del carbón y el ferrocarril, Henry Thaw. Thaw, aparentemente, padecía toda una serie de trastornos psicológicos heredados de su madre, que en última instancia se manifestaron en forma de una excéntrica conducta que le valió la expulsión de Harvard, tras lo cual, según varias fuentes cercanas documentaron, comenzó su uso de heroína y cocaína.

Thaw, finalmente, se obsesionaría con el que él percibía como su archienemigo, el arquitecto Stanford White, y terminaría matándolo de varios disparos en la cara.

La ‘droga dura’ de Hollywood

La combinación de heroína y cocaína fue relativamente usual entre las estrellas del mundo del espectáculo en las décadas de los 70 y los 80, extendiéndose su uso hasta nuestros días. Jack Bruce (del grupo de blues rock británico Cream), Kurt Cobain (Nirvana), Courtney Love, slash (Guns and Roses), David Gahan (Depeche Mode), Dave Mustaine y David Ellefson (Megadeth), John Frusciante y Anthony Kiedis (Red Hot Chili Peppers) o Jerry García (The Grateful Dead) son sólo algunos músicos conocidos por haber usado esta combinación de drogas. A ellos se suman, desde el mundo del cine, John Belushi y Phillip seymour Duncan entre otros.

En España, en cambio, el ‘rebujito’ es una droga de uso marginal y muy poco habitual, apenas un recuerdo de lo que fue la epidemia de la heroína en la década de los 80, y prácticamente restringida solo a politoxicómanos experimentados en las zonas más deprimidas, en particular de las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga.

Efectos y riesgos

El ‘rebujito’ combina una droga de efecto estimulante (cocaína) y sedante (heroína), por lo que, en realidad, una parte de los efectos se cancelan. Así, los usuarios de la mezcla no presentan la elevada sedación que proporciona, por sí misma, la heroína, ni el estado ‘acelerado’ de la cocaína.

En cambio, los consumidores persiguen amplificar los efectos placenteros no paradójicos de ambas, principalmente la euforia, y en algunos casos alucinaciones. Este mecanismo tiene doble filo, porque algunos efectos secundarios pueden verse amplificados, como son los episodios paranoides o depresivos durante o inmediatamente después de la intoxicación.

Por otra parte, la diferencia en el tiempo de acción de ambas sustancias a menudo causa que el efecto de la cocaína desaparezca antes que el de la heroína. Esto conlleva un riesgo mayor de sobredosis de esta última, pues es frecuente que, debido a la cancelación entre ambas, los efectos de la heroína se subestimen y se incremente la dosis.

Ambas sustancias tienen un gran poder adictivo, por lo que es fácil desarrollar dependencia hacia una o ambas con el consumo continuado (y presentar síndrome de abstinencia al interrumpir el uso), y las dos generan tolerancia, requiriendo dosis cada vez mayores para obtener los mismos efectos. La heroína puede causar, a corto plazo, el cese de algunas funciones orgánicas vitales por sedación excesiva, y a largo plazo la aparición de cuadros psicóticos, enfermedades en el hígado, trastornos de microcirculación y daños neurológicos.

La cocaína, por su lado, puede provocar trombosis, derrame cerebral, infartos,y cuadros depresivos o psicóticos.